Ronel González Sánchez
Nació en Cacocum, Holguín, Cuba, en 1971. Poeta, narrador, ensayIsta, investigador literario, escritor para niños. Licenciado en Historia del Arte. Máster en Desarrollo Cultural Comunitario. Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Ha obtenido numerosos premios, entre los que sobresalen el Premio de la Revista Gaceta y la Revista Prometeo 2026, por el que participa en el 36º FIPMed; el Nicolás Guillén (poesía), La Gaceta de Cuba (poesía), Nosside (poesía, Italia), José Soler Puig (novela) y Luis Felipe Rodríguez de la UNEAC (cuento). Ha publicado 60 libros, entre los que sobresalen: Central Patria (2025), Pabellón 10 (2025), Nada es real salvo la noche (2018), Desterrado de asombros (1997), Consumación de la utopía (1999; 2005); La furiosa eternidad (2000); La inefable belleza (2003); Atormentado de sentido. Para una hermenéutica de la metadécima (2007); Los estudios: Selva interior, estudio crítico de la poesía en Holguín (1862-1930) (2002), La noche octosilábica; historia de décima escrita en Holguín (1862-2003) (2004); La sucesión sumergida. Estudio de la creación en décimas de José Lezama Lima (2006); Alegoría y transfiguración. La décima en Orígenes (2007); Temida polisemia. Estudio de la obra del poeta cubano Delfín Prats (2014 y 2016). Los volúmenes para niños. El Arca de no sé (2001); Zoológico (2010); En compañía de adultos (2010); La enigmática historia de Doceleguas (2010); La honorable bruja Granuja del esqueleto embrujecido (2013); Relatos de Ninguna Parte (2013), Relatos turulatos (2015), Los hechiceros de Brujanamá (2025). Las selecciones: Los pies del tiempo (1998); Antología de la décima cósmica de Holguín (2003); Árbol de la esperanza. Antología de décimas hispanoamericanas (2008), El amoroso cuerpo trascendido; primera antología de la poesía erótica de Holguín, Cuba (2015) y Erase un elefante bocarriba; racimo de décimas humorísticas cubanas (2017).
La función de la poesía en nuestro tiempo artículo para el 36º FIPMed
Esta es una muestra de sus poemas:
Las niñas de Minab
Hasta el último sábado de febrero de un período fatídico, Shajareh Tayyebeh, escuela de niñas en un condado persa, no existía en los mapas. La guerra había empezado escasas horas antes. En salas de gobierno lejanas y torcidas, líneas rojas y verdes indicaban prioridades supremas, y el colegio quedó en un círculo rojo por dislate o molicie. Uniformes azules y trenzas apretadas, entraban a las clases entre risa y mesura. Escayola y sudor infantil filtraba el auditorio. De pronto un silbido distante penetró en los salones y el polvo se erizó como blanca cortina que demoró en fijarse. Alguien había oprimido interruptores a tenor de añejas cláusulas y creencias erróneas. Mochilas destrozadas, zapatos esparcidos y meriendas sin nombre hincharon los escombros. Nadie escuchó los gritos que ascendieron en los bucles humeantes.
Año de publicación: 2026
El hijo de Khassam
Al hospital Al Aqsa Shohada, en el centro de Gaza, llegó el niño. La metralla le había tatuado el pecho de infante sin familia. Los cohetes literalmente taladraron su edificio en Zeitoun y escapó, a duras penas, pisoteando cadáveres tendidos a su paso. La sangre ardía en su rostro, pero no lo notaba. Tenía perforaciones en el cráneo y había extraviado varios dedos en la fuga. Un cirujano egipcio se empeñó en devolverle el parpadeo a sus ojos en el momento exacto en que se desprendían fragmentos del quirófano, y un turbador silbido ensordecía, sin tregua, al staff sanitario. El niño regresó al estado que Locke denominó conciencia cuando unos civiles removían cartones y cablería inservible en busca de alimentos que lanzaban del cielo ejércitos del aire.
Año de publicación: 2026
Noche de Charlotte
No huyas de un país bombardeado. No escapes de una letal comarca que se fuga contigo y detona en tu sangre. Un país bombardeado se las ingenia siempre para ensanchar tu sombra. Aunque sea el país que, entre flama y penuria sobre un frontis de Kíev, te empujó al mar proscrito. Aunque te hagas llamar Iryna Zarutska, tengas poco más de veinte años, y te arrellanes en el Blue Line, a miles de kilómetros del Dniéper. No pretendas zafarte los castillos de arena en que transmuta una ciudad bajo el hedor del pánico. El miedo a los misiles sobresalta hasta en la fila vacía donde semicontemplas villorrios a toda velocidad en la penumbra. A cambio de la tregua, que invocas en tu mente distante, recibirás relámpagos de acero en la garganta. Las luces fluorescentes caerán contigo al piso del vagón bajo el cielo de Bundy. Descubrir que la noche dilata el azul pálido hasta desvanecerlo detendrá el fotograma del dolor transfigurado en símbolo. La guerra no termina al cruzar las fronteras. El país bombardeado prodigará sus muecas a pesar de tus lágrimas. Nunca cierres los ojos, hasta que se descorran las fatales mamparas, mientras el traqueteo metálico disimula tu afrenta de anodina migrante.
Año de publicación: 2026
Estación Z
En el sector de exterminio del Campo de Concentración de Sachsenhausen, Adolf Hitler planeó decorar las paredes con paisajes de su Braunau natal. Conocedor, desde su adolescencia, de la pintura austríaca, der Führer le mostró los bocetos a sus ministros Röhm y Göring que aplaudieron la idea y sugirieron la inclusión del comandante Sauer, por su pasión artística evidenciada en "elegantes" torturas y linchamientos de reclusos. Durante algunos meses, el líder del Tercer Reich, hizo que algunos prisioneros del Barracón 38, prepararan los muros con cal, arena marina y agua, pero, al no tener en cuenta que la idónea es la arena de río, el resultado fue un rotundo fracaso, y Onkel Wolf, después de contemplar con horror cómo se desprendían los trozos de pared en los que había vertido su talento, ordenó conducir a los hornos crematorios a los improvisados albañiles. No podía haber perdón para los miserables que lastimaban la honda sensibilidad del autor de Mein Kampf. De acuerdo con el Diario de Bormann, que alternaba con Hess en el secretariado, Hitler sonreía como el niño que aún no ha descubierto sus verdaderos dones. Nunca se le vio tan feliz como aquellos días ante la boquiabierta Eva Braun, extasiado durante horas dibujando en las tapias, a la manera del genio que eternizó la Capilla Sixtina.
Año de publicación: 2026
Meltdown
Habíamos decidido ocurrir dentro de una burbuja hasta que pasó la nube de Chernóbil y diseminó oleadas de infantes por cotos caribeños. Un aura cenicienta tapizó las praderas de Ucrania mientras los diplomáticos torcían el descalabro. La madrugada cercenó filones de estupor y agonía en el cielo de Europa, hasta que fue imposible envelar la hecatombe, prender alarmas, decretar contingencias de incertidumbre y pánico. Desde bosques y eriales observaban el cauce del horror los labriegos de Prípyat. El humo negro ceñía escombros como radiactiva tenaza, cuchilladas de cesio que emponzoña la atmósfera y petrifica el páramo. Habíamos aceptado los quiebres de sentido en la forma habitual de deglutir silencio, pero algo en las antípodas del curso que pretendía occidente, recalaba en la piel de los niños enviados al trópico. El sol y las arenas decidirían la purga de imágenes deformes llegadas con frecuencia de las isbas del Caspio.
Año de publicación: 2026