Omar Gallo
Poeta y escritor nacido en Itaüí, Colombia. Director de los talleres de escritores: El Sueño del Árbol y Letra Silente y Tinta oculta en sangre. Ha publicado 9 libros, entre los que están: Ética para los sueños, Devorador de sombras, Tiempo de espejos, El antifaz del gato: instrucciones y manuales y Amor Mestizo. Poemas suyos fueron traducido al alemán y publicados en el Magazín Cultural, Xicóalt, Salzburgo, Austria. También se publicaron en las revistas españolas Casa tomada y Alhucema y Malabia, de Argentina.
Ha participado en festivales de poesía, como el VIII y IX Festival Internacional de Poesía y Arte de La Habana, Cuba, el IV Encuentro Internacional de Poetas, Pasto-Ipiales-Tulcán, el XXIII Festival Internacional de Poesía de Cali. Ha recibido varios reconocimientos como el Premio de Poesía de la ciudad de Itagüí, 2010.
Esta es una muestra de sus poemas:
Devorador de sombras
Mi fantasma: mi otro yo sonriendo en el vacío.
Espectro y sonámbulo acumulando sombras,
entristecido, ajeno sin desnudar palabra,
la queja sola que ya no quiere nada, la noche muda.
El fantasma preso en la jaula rota,
la figura de humo atada a los pies del aire;
así mi alma fría se queda inmóvil sin decir adioses,
sin alborotar el llanto que lastima el tacto,
que sobrecoge todo.
El devorador de sombras en sus cautelosos pasos
al silencio llama desde su pensamiento en vilo
y al parecerse un muerto por sus ojeras amplias,
por su olor de flores, en una voz de pájaros
hasta la ausencia elude, hasta el dolor se calla.
¡Ah! Si en una sombra hallaras esa calma joven.
Año de publicación: 2026
Arthur Rimbaud
“Un barco ebrio” zarpa desde la marea de tus pesadillas.
Asistir a la cópula de las palabras con el olvido
y pintarse el rostro de paraíso a los diecinueve años
para evitar la ronda de los simulacros
y los brebajes de la hermandad.
He aquí a un hombre libre de toda sospecha
y la voz no lastimada por el tiempo.
Aquí la celebración de la poesía
y el descenso hacia el tormento de los malditos
o “Una Temporada en el Infierno”.
Aquí un fuego explosivo y permanente
capaz de consumir el cuerpo y los sentidos
y envileciendo la pasión.
Llegan las palabras como se van cuando repugnan,
y ante el abandono de todo lo que duele,
es a los veinte años que la carne putrefacta
se vuelve tan deplorable como el poema
que ha sido herido por una farsa y ya no sonríe más.
Año de publicación: 2026
Caballero musical
A Yonatan Arley Grajales
Allí donde los sueños mudan de rostro
para sonreírle al miedo
y dibujan tristezas que no tienen ojos,
pero si tienen manos,
allí donde el misterio se deja ver
como si fuera un hombre que no miente
y celebra altivo de la libertad su vuelo;
allí, allí nace la música
que lo invade todo para fundar el mito.
Cuando en la mirada crece la aparición del ángel,
la bondadosa traza sobre el tapiz celeste
una luz sonora que agiganta el verso
y se sobrecoge a solas cuando en frente hay alguien
esbozando en jubilo una esperanza firme.
Cuando los sueños callan,
es porque en la música se adormeció el silencio
para nombrar la noche.
Año de publicación: 2026
Al fondo
A Estella Román, porque sé lo disfruta
Voy al fondo; ya sé que no vienes,
ya sé que el frío de los sótanos
es para los valientes y que la oscuridad
fue hecha para los que no aman la luz.
Bajaré solo; sé que la soledad te asusta
y que no gustas de estar con cobardes; ya lo sé.
Voy al fondo; ya sé que no vienes,
ya sé que los grillos te dan miedo
y que donde estaré no hay salidas
y sólo una puerta-laberinto tiene el cielo.
No vendré, no iré más a la cita con el dolor,
no diré en cuál punto de la muchedumbre ando;
no lo haré; me esconderé de ti,
quizás halle una forma de morirme solo; sí.
Y no necesitaré salidas; me quedaré,
pensaré en que los sótanos puedan tener helados.
Voy al fondo; ya sé que no vienes,
ya sé que andas ocupada sin mí
y que en tu mundo se necesitan
escoltas matemáticos para vivir.
Ya sé que las heridas arrinconan y acobardan,
y que juntan unánimes a los afligidos y a los no,
a los capaces y a los no sensibles;
ya sé que cuando duele, después,
los adversarios en uno son en verdad sensatos
y traen en las manos, helados, helados…
Voy al fondo; ya sé que no vienes,
ya sé que el frío de los sótanos es para los valientes
y que no gustas de estar sola,
que las heridas arrinconan y acobardan, y juntan, juntan…
Ya sé que los sótanos sí pueden tener helados
y que con sabor a chocolate o no,
no vienes conmigo, no vienes…
Año de publicación: 2026
Hojarasca, muerte y vida
Tus ojos serán una vana palabra,
un grito tácito, un silencio.
Cesare Pavesse
He vuelto del trance o ausencia,
aunque sea para quedarme en mi cadáver,
porque la hora de partir o de no hacerlo
de algún modo se mueve en mi presencia
y quién dice cuándo debo ajustarme al extravío
anda siguiéndome en mi sombra,
pues ya escucho voces en cada descanso de este acoso.
¿Cuándo será, entonces, mi partida?
Es cualquier día o estallido,
sin viento, sin marea,
con la noche llegando a mi cabeza
o en una tarde esperando a que se caigan los árboles
y sin pensarlo me pierda lento en la hojarasca.
Año de publicación: 2026