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Ahmad Al-Shahawy

-1960-

Nació en Damietta, norte de Egipto, el 12 de noviembre de 1960. Realizó estudios de periodismo, en la ciudad de Suhag, en la Facultad de Letras de la Universidad de Asiut, licenciándose en 1983. Trabaja actualmente como director de redacción en Al-Ahram, la mayor fundación periodística en Egipto y el Mundo Árabe, a la que se incorporó en 1985. Es miembro de la Enciclopedia Internacional de Poesía Quién es Quién, desde 1992. Participó en el Programa de Creación de la Fundación Girace, en octubre del 1995-San Francisco, California. El Festival Internacional de Poesía en Rotterdam le publicó dos antologías poéticas en inglés y holandés en junio del 2004. Perteneció a la Comisión de Poesía del Consejo Superior de Cultura de Egipto desde el año 2001 y hasta 2006.  

Ha publicado, entre otros, los libros de poemas: Dos Rakaas para el amor, 1988; Los dichos- Parte Primera, 1991; El libro del amor, 1992; Los dichos- Parte Segunda, 1994; Estados del enamorado, 1996; Los dichos ¨Antología¨, 1996; El libro de la muerte, 1997; Di ella, 2000; Agua en los dedos, edición en español por Milagros Nuin- Instituto Egipcio de Estudios Islámicos en Madrid, 2002; Los consejos en el amor de las mujeres, El libro primero, 2003; La Lengua del fuego, 2005; Los consejos en el amor de las mujeres: El libro segundo, 2006; Una puerta y casas, 2009; Conduzco las nubes, 2010; Nadie piensa en mi nombre, antología, 2011; Un cielo con mi nombre, 2013; Una puerta y casas, 2013.

Ha participado en festivales internacionales de poesía en Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Costa Rica, Ecuador y en Córdoba, España. En 1995 obtuvo el premio UNESCO de Letras y en 1998 el premio Kafavis de poesía. Su obra poética ha sido objeto de estudio de varias investigaciones de máster y doctorado en las universidades egipcias y árabes.

El poeta, discípulo de la palabra y servidor del asombro Artículo para el 36º FIPMed
Muestra de poemas 16º FIPMed

Esta es una muestra de sus poemas:

Así es mi tumba هَكَذَا قَبْرِي

Quiero ser enterrado solo.
Nadie antes, nadie después de mí.
Que me arropen en sudario de lino
Como un viejo sabio egipcio
Y que mi cara mire al cielo
Quiero llevar conmigo mis perfumes
Y mi cepillo de dientes
Y los poemas que aún no he recitado
Y los libros que aún no he leído
Para no salir desnudo por la ciudad
Que me den papeles y lápices
Para que la tumba no estrangule mis sueños
Que asomen dos moreras sobre mi nombre
Me gustaría elegir del libro de Alá de la azora “Lee”
Y la aleya: “No le hemos enseñado la poesía”
Para que las dos sean testigos
Y que escriban mi nombre en caligrafía persa
Y con caracteres árabes.
Tal como le gusta a Alá ver a un poeta como yo.
No existiría lo que prohíbe las frutas y las mujeres
Porque el paraíso no podría así estar bajo mis pies.

            San José, Costa Rica. 23 de febrero de 2012.

            Traducción de Abeer Abdel Hafez

Año de publicación: 2026

Bolsillos para mi sudario جُيوبٌ لكَفَنِي

Le encargaré a un sastre
Que haga bolsillos para mi sudario
No para ocultar los robos del corazón
Ni lo que tenían mis manos de soles
Ni las palabras en mi mano derecha.

Sin embargo, pondré una letra en cada bolsillo
Para dar peso a la báscula de caridades
Y sepan los dos ángeles que soy hijo de su alma
Y que tú eres tierra para mi tinta.

      San José, Costa Rica,
      29 de abril, 2011.

     Traducción de Abeer Abdel Hafez

Año de publicación: 2026

El uno أحدٌ

 

La sombra no se preguntó un día
Sobre su nombre.
Sobre el dormitorio
Sobre sus dolores
Sobre su lejana soledad
Sobre su biografía como una respuesta
Sobre su infancia
Sobre su orfandad
Sobre un árbol dormido en su cama
Sobre una muerte que le sorprendió anoche
Sobre el ahogado en el Nilo.

Vino con sutileza,
Sus manos llevando mi nombre,
faltando una letra,
Pensando que soy Dios.

                   Panamá City
                   10 de febrero de 2012

                  Traducción de Abeer Abdel Hafez

Año de publicación: 2026

Una coma en una frase فاصِلةٌ في شِبه جُملة

Supón que no has nacido.
Supón que no eres Ahmad.
Y que no eres un poeta.

Supón que no has visto a nadie en el cielo
Y que todas las mujeres
No figuran en lo que tú piensas.
Supón que estás despojado del orgullo
Y que la vida es una coma tajante
en una especie de frase.

Supón que la sombra no fue tu enemigo
en la infancia
y que en la tierra hay un genio leyendo los nombres.

Supón que el camino no tiene fin,
Y que la noche no es hermana del dolor.

Supón que ella todavía no ha venido
Ni ha bebido el agua.

Supón que tu lecho es un paseo de palabras
Y que estás desolado por el abandono.

Supón que no has bebido la luz un día
Y que la oscuridad era tu camino al sol.

Supón que el libro que llevas ahora
Se fue con su escritor
y se convirtió en un pájaro con dos cabezas.

¿Qué harás de noche cuando al corazón
lo llame el hundimiento?
¿Qué escribirás unos segundos antes del final?


              San José, Costa Rica, 24 de febrero de 2012

              Traducción de Abeer Abdel Hafez

Año de publicación: 2026

Cuando escribimos حِينَ نَكتُبُ

Cuando escribimos poemas
Recordamos el sol
Y nos olvidamos de la almohada que guarda los secretos

Recordamos el cielo
y nos olvidamos de la sábana que cubre el alma

Recordamos el agua
Y olvidamos el zapato que enlaza los sueños con la tierra

Recordamos la muerte
Y nos olvidamos del delirio durante el sueño

Recordamos las naciones
Y torcemos el camino
Para que vaya hacia nuestros queridos.

Recordamos los libros
Y no recordamos que somos ladrones de espíritus.

Recordamos los espejos
Y nos olvidamos de la mano que niega sus derrotas.

Cuando escribimos poemas
nos engañamos creyendo que somos imanes de una pasión
y profetas con milagros y con un libro
y que somos unos dioses sedientos.
Sin embargo, aquí duerme la poesía
Y si se levanta,
a otro camino. Irá.

             Granada, Costa Rica,
             13 de febrero de 2012

           Traducción de Abeer Abdel Hafez

Año de publicación: 2026