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Julián David González

-1995-

Nació en La Ceja, Antioquia, Colombia, en 1995. Es profesional en literatura de la Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) sede Medellín. Algunos poemas suyos aparecen en la revista de poesía Otro Páramo de Bogotá. Actualmente es docente de Literatura en el Politécnico. Algunos poemas de su libro “títere sin cabeza” se preparan para su publicación en la revista Digopalabra.txt. en su 4° número que se publicará en febrero del presente año. Obtuvo mención honorífica en la convocatoria local del Trigésimo Sexto festival Internacional de Poesía de Medellín.

Esta es una muestra de sus poemas:

1989

Fue en el año de 1989 
cuando dos hombres entraron en mi casa 
y decapitaron a mi madre. 
Desde entonces a mi madre         
no le gusta recibir visitas en la casa. 
Prefiere que no la vean en esa condición.
Los primeros días fueron complicados para ella, 
a veces lloraba, pero aprendió a vivir así; 
incluso se podría decir que la ha pasado bien 
desde que la decapitaron; 
pues con los días aprendió a mandaba el cuerpo a cocinar
mientras ella se quedaba en la cama durmiendo o viendo la telenovela; además, le ordenaba a su cuerpo limpiar la casa 
o lavar las ropa acumulada, 
mientras ella se quedaba en el balcón, hablando con las vecinas.
Pero cuando más acostumbrada estaba a su nueva forma de vida,  
y sin darse cuenta, su cuerpo se fue cansando, 
se volvió lento y renegaba cada vez que lo mandaba a cocinar 
o barrer o lavar los baños…
Y así fue como una mañana no encontramos el cuerpo de mi madre.
Se había ido.
Lo que no sabía su cuerpo, 
era que después de cierta distancia entre las partes,  
la cabeza sufriría de ataques de demencia, 
-y si crece la distancia aún más- el vínculo se perdería para siempre, 
entonces el cuerpo terminará en cualquier lugar, dando vueltas en círculo.
Así pasaron dos meses sin poder encontrar el cuerpo de mi madre 
hasta que una noche llamó a mi casa la policía, 
pidiendo que fuéramos a la estación a reconocer el cuerpo. 
Y mi madre les dijo                                                         
-tal vez en un ataque de locura o profunda lucidez-                               
“yo no voy a ir a ninguna parte a que me devuelvan nada, 
porque a ese cuerpo yo ya le hice el luto”

Del Títere sin Cabeza 

Año de publicación: 2026

Canción de Cuna

Siete años de locura nos da el diablo                                            
cuando un amor verdadero se nos va                                                    
y por más que intentes recuperarlo                               
siete años de locura nos da el diablo                                               
frente al mar llorando                                               
porque son siete años de locura                                    
que también da el mar                                       
frente al mar llorando                                        
cuando un amor verdadero se nos va.
Qué triste está mi hija                                                  
que triste debe estar el mar                                       
yo también fui hasta el mar llorando 
arrastrando un cuerpo que no pude sepultar.                 
Siete años de locura nos da el diablo                                                 
siete años de locura nos da el mar.

    De Macabra Stravaganza