Camilo Restrepo Salazar
Nació en Medellín, Colombia, en 1997. Viajero empedernido, escritor independiente, poeta y vagabundo. Huye de la rutina y el asedio laboral, y persigue en aquella huida escurridiza la libertad del ser y la consciencia. Escribe lo que vive, piensa y le pesa. También escribe para encontrar fuerzas y arrastrar la pesada carga de tareas que le demanda el mundo, y alivianar los dolores y fatigas que le causa este arrastre obligatorio. Ha publicado tres obras de forma independiente: “Introspección” , “Eternidad y silencio” y “La lucha por aceptarse”. Obras intimas, reflexivas, profundas. Cada una con matices y narrativas diferentes sin embargo todas invitan de una u otra forma a cuestionar la existencia y a invocar cantos de una realidad invisible y espiritual. Obtuvo mención honorífica en la convocatoria local del Trigésimo Sexto festival Internacional de Poesía de Medellín.
Esta es una muestra de sus poemas:
Poema de un hombre solitario que fue a buscar al sol
Décimo quinta despedida
Las horas se congelan en el ahora
Se atora el tórax,
La paz en mora,
el amor demora
dulce mora el cora que llora a deshoras
Fue el desamor o el amor a
no dejar el amor en mora
Amor, me voy ahora, perdona
para encontrar su brillo el sol debe estar a solas
Olas de desolación el sol a solas
Son las seis ahora y el sol no asoma
La tormenta del sol:
dejar a Luna sola
¿Qué hago ahora?
El amor demora… ¿o de fresa?
Tu boca ambrosía frambuesa
La culpa pulpa del pasado
La memoria de la sombra:
cadáver agrio que pesa
Mi corazón desesperado aun te busca
Aunque mi mente quiere olvidarte
Aun si mi alma como el mar se ofusca
Es porque ella sabe que podrá encontrarte.
La esperanza no me alcanza,
como sentarse a esperar una promesa falsa
El desamor propio descompensó la balanza
Pero si la vida alcanza,
te lanzaré una lanza
Te cazaré
y comeremos dulces manzanas en aguas mansas
Ahora este hombre no descansa
Buscando en soledad su ataraxia
Buscando su brillo en medio de esta gris galaxia
Me voy, amada mía, me voy, pero gracias
Por haber soltado a este hombre y su desgracia
Por haber cargado mis cargas
Por haber sido el sol que despertó mi sol, gracias.
Año de publicación: 2026
Letania
Poesía a la poesía
¡Que tienes! ¡oh poesía! que nadie más logra lo que tú logras en mi espíritu
¡Que tienes! ¡oh poesía! que ni mi madre, ni mi padre, ni mi dios, me ha podido heredar tus dones.
¡Que tienes! ¡oh diosa! Que ningún mortal puede ofrecerme tu sabiduría, ningún vidente hacerme ver tus cielos, ningún placer acercarme a tu éxtasis, ningún descanso darme tu sosiego y ningún deseo colmar mi alma tal como tú lo haces.
¡Oh diosa celeste!
Pajarillo de viento, mariposa ígnea, colibrí de esmeralda.
De cuanta desdicha me has salvado,
Y cuantas extrañas veces me has sacado una alegría inefable, indecible, encriptada.
Cuantas veces me has dejado sobrevolar todo lo adverso,
lo trágico, lo terrorífico, y me has dejado ver,
desde tus cielos cálidos, que la belleza allí se esconde; donde la dolorosa transformación sucede,
justo en el punto álgido del dolor tu luz atraviesa mis penas y las transforma en oro,
pero solo después de la crisis sucede mi renacer,
no antes,
la herida es antesala a ser ventana diáfana por donde el sol penetrará
sus rayos.
La crisálida del humano es su sufrimiento que lo envuelve en un capullo de espesa angustia y amarga pena, para luego transformarlo en un ser celeste, sublime, colorido.
La trascendencia del ser humano es volver a ser un pajarillo cantor, libre y tierno, como su espíritu.
¡Oh diosa! En tu vuelo imparcial he logrado ver que el infierno sostiene el cielo como la raíz amarga al fruto dulce,
lo denso va en camino hacia lo sutil,
la oscuridad asciende hacia la luz,
esa es la transcendencia demostrada por la naturaleza,
en un árbol veo revelada toda la sabiduría del cosmos,
y en sus raíces encuentro que todo está conectado, que somos hilos,
entretejidos, entretejiendo cada uno el todo,
pues todo es uno, y el Uno, Todo.
!Oh diosa celeste!
¿Como le explico tu rostro a quien no te conoce?
¿Como le hago entender tu medicina mística al enfermo de racionalidad?
¿Como le saco una de tus alegrías inefables al rictus tenso de la humanidad?
!Oh diosa! Ansío tus visitas cada día con no sabes cuanto anhelo, preparo mi altar corazón como un cuenco vacío y espero pacientemente que desde la fuente viertas tu afable y dulce agua sobre mi alma sedienta.
¡Oh diosa! Calma mi sed, déjame escribir sosegado aun en la angustia, dame la pócima de tu medicina para poder compartirla con mi prójimo, y úsame de pincel para tu magnífica obra…
Amén.