Ariel Rosé
Nació en Polonia y reside habitualmente en Noruega, aunque también ha vivido en Alemania, Ucrania y Suecia. En su libro El mar de noche es un músculo del corazón, habla de la historia, la memoria o la falta de ella, el intento de olvidar eventos traumáticos, la demencia y el Alzheimer. También incluye un ciclo de poemas lúdicos que remiten a viejos mitos y narraciones revestidas de nuevas galas. La naturaleza andrógina del autor se reconoce en personajes masculinos cuyos fracasos amorosos con ciertas mujeres son una interpretación irónica de chansons de gestes. El agua es uno de los protagonistas de esta colección; es el fondo, la voz, el principal punto de referencia.
Al decir de Adam Zagajewski, “Los poemas de Rosé son como redes lanzadas a lo lejos, en estos poemas hay lagos y saunas, Ibsen y gatos, pero también asuntos humanos, el corazón y la contemplación de las cosas más importantes. Lejos de la moda poética, de la burla obligada. Y sin embargo es posible escribir de manera tan sencilla, sin olvidar que tal vez el mundo tenga algún significado. Y el hecho de que sea difícil encontrarlo, no es culpa nuestra. ¡Un hermoso debut!"
Es uno de los poetas elegidos mediante convocatoria, para participar en el 36º FIPMed.
Esta es una muestra de sus poemas:
PS
In memoriam: Adam Zagajewski
Adam, a veces el mundo es mordaz,
con ojos de corza, espejos espías, el mar negro.
Mil luces emiten un mensaje secreto desde la otra
orilla que reza: “nunca estés solo”, es decir: “olvídate
de ti”. El mundo tiene destellos de belleza
que tú atrapabas del fondo del mar
como los pescadores de perlas
para nosotros. Pero esto no es todo,
decías de inmediato, también está el limo, las algas,
la oscuridad y el temor. Recuerdo que no querías
ir en otoño a Chicago, allí no hay historia,
ni la carcomida dermis de las catedrales,
solo un sueño de Europa que se encogía como
una uva pasa. Lviv se convertía en un punto
que solo se podía descubrir en la lente
de un microscopio. Pero seguía titilando
como el cursor en la pantalla. Lviv
era tu reloj de cuerda que iba hacia
atrás.
Nos conocimos en una cafetería, de hecho,
nos pasamos toda una hora en silencio,
y después te invitamos a casa, y tú dijiste:
“¿a pesar de esto?”
Hay muchas horas y mucho ardor
que tenemos que guardar en la despensa,
como el té en el estante de tu estudio
en la calle Pawlikowskiego. Sus alas verdes
de latentes pensamientos se abrían poco a poco
en el agua caliente. Leímos un poema
de Gottfried Benn, médico de las enfermedades
de la piel y del amor o de las complicaciones
que se derivaban. Nos rodeaban
cariátides de libros que sostenían
el aire, por allí se escurría la gata,
un pequeño espía que sabía las rutas
de los gorriones en el jardín. Entraba una luz
pálida como los rostros de los santos en los cuadros
de El Greco. El último poema de Benn,
lo escribió en 1956 justo antes de morir.
Primero lo leíste tú en alemán,
después yo, traducido. No podíamos
entender, queríamos entender,
schlafe ein! ¡duérmete! dice el último verso.
Publicado en Revista Sibila 66, Enero 2022
P.S.
In memoriam: Adam Zagajewski
Świat, Adamie, jest czasami prześmiewczy,
ma oczy sarny, lustra weneckie, czarne morze.
Tysiące świateł z drugiego brzegu nadaje tajną
wiadomość, która mówi: “nie bądź nigdy
samotny, człowieku”, czyli “zapomnij o
sobie”. Świat ma prześwity piękna,
które wyławiałeś dla nas jakby z dna morza
poławiacze pereł. Ale to nie wszystko,
wołałeś zaraz, jest jeszcze muł, glony,
ciemność i strach. Pamiętam, jak nie
chciałeś jechać jesienią do Chicago,
nie ma tam historii, zmurszałej dermy katedr,
był tylko sen o Europie, która kurczyła
się niczym rodzynka. Lwów zamieniał
się w kropkę widoczną jedynie pod
mikroskopem. Ciągle jednak pulsował
niczym znak spacji na ekranie. Lwów
był twoim zegarkiem na rękę chodzącym
wstecz.
Poznaliśmy się w kawiarni, to znaczy,
siedzieliśmy w milczeniu przez całą godzinę,
po której zaprosiliśmy cię do siebie, na co odpowiedziałeś:
“Mimo wszystko?”
Jest wiele godzin i wiele żaru,
które trzeba trzymać w zanadrzu,
jak herbatę na półce w studio
na Pawlikowskiego. Jej zielone skrzydła
uśpionych myśli rozwijały się powoli
w gorącej wodzie. Czytaliśmy wiersz
Gottfrieda Benna, lekarza od chorób
skóry i miłości czy też związanych
z nią komplikacji. Otaczały nas
kariatydy książek podtrzymujące
powietrze, przemykała między nimi
kotka, mały szpieg znający itineraria
wróbli w ogrodzie. Do środka wpadało światło
blade jak twarze świętych z obrazów
El Greco. Ostatni wiersz Benna,
napisał go tuż przed śmiercią w 1956
roku. Czytałeś najpierw po niemiecku,
potem ja w przekładzie. Nie mogliśmy
zrozumieć, chcieliśmy zrozumieć,
schlafe ein! zaśnij!, pisze na koniec
Año de publicación: 2026
Posibilidad
Déjalo atrás en la siguiente ciudad del siguiente
país cuya lengua solo conoces a medias, es decir hasta
la página ochenta y ocho de la biografía de Gottfried
Benn, quien había visto el famélico animal de la guerra penetrando
las calles de Berlín por las que Käthe Kollwitz iba
de casa al taller, del taller a casa, acariciando
la piedra largo tiempo hasta que se transformó en el cuerpo
de su hijo muerto.
Los candelabros de los castaños se apagan lentos, el viento
arrecia y el sauquillo huele en el jardín, entierran
a unos desconocidos en una tumba grande como un lago,
abrazados entre ellos en el fondo, los cubrimos
con una cálida manta de memoria, no los despertamos,
soñaremos con ellos, nos acostaremos
en sus camas, llevaremos sus nombres, flirtearemos
con la nostalgia, pero toutes proportions gardées,
las noches son tan cálidas y un camarero italiano
te dice: Cara.
Así pues, déjalo atrás, ve al museo y mira
los árboles, esa sinfonía de ramas, esa aria de hojas,
tu vida en cuatro imágenes, el triunfo
de la hierba, la frecuencia del paso del tiempo como
una válvula del corazón que libera oxígeno, y después
invita a alguien a casa, el ruibarbo tiene un sabor
ácido, invita a vivos y a muertos, y hablad,
tenéis tan solo una posibilidad, y tantas perdidas.
Możliwość
Miej to za sobą w kolejnym mieście kolejnego
kraju, którego język znasz w połowie, to znaczy
do osiemdziesiątej ósmej strony biografii Gottfrieda
Benna, który widział głodne zwierzę wojny penetrujące
berlińskie ulice, po których chodziła Käthe Kollwitz
z domu do pracowni, z pracowni do domu, głaszcząc
kamień tak długo, aż zamienił się w ciało
jej zmarłego syna.
Kandelabry kasztanów powoli gasną, wiatr się
wzmaga i pachnie w ogrodzie kalina, chowają
nieznanych w jednym grobie wielkości jeziora,
przytuleni do siebie na dnie, przykryjemy ich
ciepłą kołdrą pamięci, nie będziemy ich
teraz budzić, będziemy o nich śnić, kłaść się
w ich łóżkach, nosić ich imiona, flirtować
z nostalgią, ale toutes proportions gardées,
noce są przecież takie ciepłe, a włoski kelner
mówi do ciebie: Cara.
Więc miej to za sobą, idź do muzeum i patrz
na drzewa, symfonię gałęzi, arię liści,
twoje życie na czterech obrazach, tryumf
trawy, frekwencja przemijania niczym zastawka
do serca uwalniająca tlen, a potem zaproś
kogoś do mieszkania, rabarbar ma kwaśny
smak, zaproś zmarłych i żywych, i rozmawiajcie,
macie tylko jedną możliwość i wiele straconych.
Año de publicación: 2026
Hotel Dieu
en este tiempo breve cuando los árboles florecen
volvía con los pensamientos a esa sala de madera
al fondo colgaba un cuadro pequeño
una falena en el espesor de hojas de una rosa herrumbrosa
todo era verde de un verde intenso
como el primer baño en el mar tras un largo
invierno sus alas extendidas abrieron los ojos
eran un libro abierto en una biblioteca
en una frase sobre el sueño del que mejor
era no despertarse
las ventanas que daban al patio de un antiguo hospital
donde Vincent deseaba la transformación
como si fuera un camino recto sobre el mar
donde el deseo se transforma en la pelusa
de los álamos los oscuros pájaros de la guerra cazan
mis pensamientos las garzas blancas abrazan el aire
en éxtasis Vincent tenía el pelo bermejo y los colores
eran lo que más quería unos colores que no se ven
en esta fotografía en blanco y negro
tal vez la transformación venga como un viento fuerte
al que hay que vencer o como el agua que deja a veces
rastros como una mirada cariñosa el agua del mar
se transforma en sal.
Hotel Dieu
w ten krótki czas gdy kwitną drzewa
wracałem myślami do sali w drewnie
w głębi wisiał jeden mały obraz
ćma w gąszczu liści rdzawej róży
wszystko było zielone intensywnie zielone
niczym pierwsza kąpiel w morzu po długiej
zimie jej rozłożone skrzydła otworzyły oczy
były książką otwartą w bibliotece
na jednym zdaniu o śnie, z którego lepiej
było się nie przebudzić
z oknami na patio dawnego szpitala
gdzie Vincent pragnął przemienienia
jakby to była prosta droga nad morze
gdzie pragnienie zamienia się w puch
topoli ciemne ptaki wojny polują na
moje myśli białe czaple obejmują powietrze
w ekstazie Vincent miał rude włosy i najbardziej
kochał kolory, których nie będzie widać
na czarno-białej fotografii
może przemienienie nadchodzi jak silny wiatr
który trzeba pokonać albo woda co czasem zostawia
ślady jak czułe spojrzenie woda morza
przemienia się w sól
Año de publicación: 2026
Escuchando a Iya Kiva recitar por zoom su poema sobre la guerra
Ayer escuchamos por Zoom a Iya Kiva
recitar su poema sobre Kiev donde las cúpulas
doradas de las iglesias no habían ido al refugio,
cada uno de nosotros lo escuchaba en su
casa, casi todos, escuchábamos,
y éramos todo ojos, como si no tuviéramos
nada más, solo ojos, como si quisiéramos
defenderla con nuestros ojos con los que absorbíamos
cada palabra cuando de fondo ardía Babi Yar,
pero la memoria no arde, confiamos que sea inoxidable,
la memoria espera como un topo, está hibernando,
todos queríamos, mil personas en el Zoom,
con nuestros dos mil ojos abrir sobre Iya
un paraguas de aire,
el escudo de nuestra mirada,
cuando terminó de leer levanté la cabeza,
en la mesa había un libro de la biblioteca,
La tentation d’exister de Cioran,
las montañas mantenían a Bergen de rodillas,
florecieron los primeros crocos, todos
se alegraban por la llegada de la primavera.
Słuchając na zoomie, jak Ija Kiwa czyta wiersz o wojnie
Wczoraj słuchaliśmy na zoomie, jak Ija Kiwa
czyta wiersz w Kijowie, gdzie złote
czapki cerkwi nie schowały się do schronu,
słuchaliśmy każdy w swoim
mieszkaniu, prawie każdy, słuchaliśmy,
a byliśmy tylko oczami, jakbyśmy mieli
nic więcej, tylko oczy, jakbyśmy chcieli
ochronić ją oczami, którymi chłonęliśmy
każde słowo, gdy w tle palił się Babi Jar,
ale pamięć nie płonie, ufamy, pamięć jest nierdzewna,
pamięć niczym kret przeczeka, zahibernowana,
chcieliśmy wszyscy, tysiąc osób na zoomie,
w dwa tysiące oczu trzymać nad Iją
parasol powietrza,
tarczę naszego patrzenia,
gdy skończyła czytać, podniosłam głowę,
na stole leżała książka z biblioteki
La tentation d'exister Ciorana,
wzgórza trzymały Bergen na kolanach,
zakwitły pierwsze krokusy, wszyscy
cieszyli się na wiosnę.
Año de publicación: 2026
Ruth
Ruth Maier, originaria de una familia de judíos
secularizados de Viena, escapó en 1939 antes de la guerra a
Noruega. Fue arrestada el 26 de noviembre de 1942 y ese
mismo día fue deportada a bordo del SS Donau. Cuando
llegó a Auschwitz, el 1 de diciembre de 1942, la enviaron
directamente a las cámaras de gas. Tenía 22 años.
Desde nuestras ventanas no se ve el bosque
en el que los senderos se cruzaban
como narraciones, en uno perdura
la guerra y los judíos de Viena buscan refugio
en la Europa del Norte. A Ruth Maier
la acoge el ingeniero Strøm en Oslo, a diferencia
de su familia, se le aplaza la sentencia,
la guerra desaparece por unos años, como tras la cortina
de un escenario, Ruth Maier escribe un diario, ¡Quisiera
ser famosa! y lee
lee mucho, a Shakespeare y Las mil y una noches
conoce a Gunvor Hofmo, poeta,
con quien va al Norte en verano, y conocen
la otra cara del tiempo, el forro del verano
donde se bañan juntas en el lago
el plumaje del bosque rodea sus cuerpos desnudos
nunca antes habían conocido unas frambuesas tan dulces
el verano pasa al otoño
el barco Donau se lleva a Ruth
sus cabellos de granito serán ya para siempre
de granito
un fiordo abre sus fauces y la engulle como a Jonás
Gunvor se queda sola en la orilla, esperará a Ruth
cada día, la buscará en las calles de París, deseando
entender en qué consistía esa diferencia
la ve todo el tiempo cuando se hunde en el océano de su sofá
al final de su vida, que duró varias décadas. Oscurece,
vuelvo, en el piso de mis amigos de la octava planta
encuentro un álbum de Bach: The Best of
Ich hatte viel Bekümmernis rezan las palabras
de la cantata, no se ve nada
tras las ventanas, pero recuerdo
el espíritu del bosque
Ruth
Ruth Maier, pochodząca z żydowskiej zeświecczonej rodziny
wiedeńskiej, uciekła w 1939 r. przed wojną do Norwegii.
Została aresztowana 26 listopada 1942 r. i tego samego dnia
deportowana na SS Donau. Gdy przybyła do Auschwitz 1 grudnia 1942 r.,
zaprowadzono ją wprost do komór gazowych. Żyła 22 lata.
Przez nasze okna nie było widać lasu,
w którym ścieżki przecinały się
niczym narracje, w jednej z nich trwa
wojna i wiedeńscy Żydzi szukają schronienia
w Europie Północnej. Ruth Maier,
inaczej niż jej rodzina, zostaje przyjęta
przez inżyniera Strøm w Oslo, wyrok na nią zostaje zawieszony,
na kilka lat wojna znika, jakby za kotarą w teatrze
Ruth Maier pisze dziennik, Chciałabym być sławna!
i czyta
bardzo dużo czyta, Shakespeare’a i Tysiąc i jedną noc
poznaje Gunvor Hofmo, poetkę,
z którą latem jedzie na Północ, gdzie poznają
drugą stronę czasu, podszewkę lata
gdzie kąpią się razem w jeziorze
ich nagie ciała otacza pióro lasu
nigdy nie znały tak słodkich malin
lato zamienia się w jesień
statek Donau zabiera Ruth
jej granitowe włosy pozostaną na zawsze
granitowe
fjord otwiera usta i połyka ją niczym Jonasza
Gunvor zostaje sama na brzegu, będzie czekać na Ruth
codziennie, szukać jej na ulicach Paryża, pragnąc
zrozumieć, na czym polegała różnica
ciągle widzę ją, jak tonie w oceanie fotela
pod koniec życia, co trwało kilka dekad. Robi się ciemno
wracam, na ósmym piętrze mieszkania przyjaciół
znajduję album Bacha: The Best Of
Ich hatte viel Bekümmernis mówią słowa
kantaty, nic nie widać
przez okna, ale pamiętam
ducha lasu
Año de publicación: 2026