Álvaro Maio
Nació en Póvoa de Varzim, Portugal, el 29 de junio de 1960. Creció en Mozambique. Regresó a Portugal después de la Revolución de Abril y, estudió Periodismo, ejerciendo también como periodista en varias emisoras y periódicos locales y nacionales.
Escribe desde la infancia; en 1969 recibió una mención honorífica por la publicación del cuento Mi primer viaje al sol, en el Jornal de Noticias de Lourenço Marques (actual Maputo). Ha publicado los libros de Poesía: Fragmentos, 2013; Más de mí, 2016; Peregrino de mí, 2019; Purgatorio – Territorio de Indiferencia, 2022; Veinte, del Espíritu a la Carne, 2025; así como los libros de prosa: ¡Ala! ¡Ala Arriba! (Premio Nacional de Literatura), 2020; y Vidas en Conflicto, 2025.
Editó igualmente un CD con 12 canciones originales, titulado Poeta de la Vida. Textos y poemas suyos han sido publicados en portugués, inglés, español, francés, italiano, griego, rumano, polaco, bangla, hindi, ruso y mandarín. Representó la lengua portuguesa en decenas de festivales virtuales, concretamente en Perú, México, Costa Rica, Chile, Filipinas, España, Marruecos, Francia, Italia, Grecia, Dubái, Bangladesh, India, Egipto, Kazajistán, Uzbekistán, Argentina, EE. UU., Brasil, China, entre otros.
Otros reconocimientos obtenidos: Premio Mundial a la Excelencia Literaria Águila de oro, 2021; Galardón Especial Lusofonía 2021, por su divulgación de la lengua y cultura portuguesa en el espacio de la Lusofonía y en el mundo; Premio Grito de Mujer, por sus trabajos en favor de los derechos de las mujeres y contra la violencia hacia ellas, 2022; Premio Internacional Mar de Cristal en la categoría Excelencia Musical, 2023, y Premio Literario Francesco Petrarca, 2024.
En 2022 recibió en Barcelona el Doctorado Honoris Causa en Filosofía y Letras por la CIESART: Promoción Cultural y Artística Global, recibiendo también en diciembre el Doctorado Honoris Causa en Literatura por la AEADO, Asociación de Escritores y Artistas del Orbe (AEADO).
La Creación Poética: Oficio, Herida y Respiración escrito para el 36º FIPMed
Esta es una muestra de sus poemas:
I
El mundo es tonto
La voz de la tierra suena gritando por los sordos
En sentimientos de desencanto
Los destinos se confunden con el karma
Y las sombras traducen versos
Escribir se convierte en un proceso
Donde el martilleo de la mente
Parece música en displasia.
El desajuste de ideas
Casi confundido con compartir ideales
Estamos en un punto de parada
Sin saber si llegamos o nos fuimos
Estamos
Están
Y ahora?
Continuamos?
Nosotros regresamos?
I
O mundo está mudo
A voz da terra soa a gritos pra surdos
Em sensações de desencanto
Os destinos confundem-se com karmas
E as sombras traduzem versos
Escrever torna-se um processo
Onde o martelar da mente
Parece música em displasia
O desencontro de ideias
Quase se confunde com a partilha de ideais
Estamos num ponto de paragem
Sem saber se chegamos ou partimos
Estamos
Somos
E agora?
Continuamos?
Voltamos?
Simplesmente somos!
Año de publicación: 2026
Al Encuentro de las Artes / Donde el verbo se hace carne, y la carne Arte
En la galería el silencio estalla en luces invisibles,
la pintura se desliza por las paredes como sangre metafísica,
la escultura desgarra el tiempo con los dedos del mármol,
y la música, la música es una bestia de cristal retorciéndose en el aire.
Poetas mastican palabras hasta que sangran versos,
palabras que crecen como hongos de oro en los rincones del alma,
voces enterradas bajo capas de pintura y de sílabas sudadas,
porque todo aquí es fuego: gesto, forma, color y delirio.
El encuentro se abre como una herida que brilla,
un útero de ideas donde el arte se da a luz a sí mismo,
en un parto brutal de belleza y asombro,
donde cada nota es un relámpago y cada verso, un abismo.
La escultura habla sin boca, pero se escucha en las manos,
la pintura escribe poemas en silencio,
y la música, esa alquimia de las fieras,
se entraña en el cuerpo como un recuerdo de otro mundo.
Hay poetas de piedra y músicos de color,
hay pintores que escriben con los ojos vendados,
hay escultores que escuchan los huesos del universo,
y todos danzan desnudos bajo la lluvia invisible del lenguaje.
Ao encontro das Artes
Onde o verbo se faz carne, e a carne Arte
Na galeria o silêncio rebenta com luzes invisíveis,
a pintura escorre pelas paredes como sangue metafísico,
a escultura rasga o tempo com os dedos do mármore,
e a música, a música é um bicho de cristal a contorcer-se no ar.
Poetas mastigam palavras até sangrarem versos,
palavras que crescem como fungos de ouro nos cantos da alma,
vozes enterradas sob camadas de tinta e de sílabas suadas,
porque tudo aqui é fogo: gesto, forma, cor e delírio.
O encontro abre-se como uma ferida que brilha,
um útero de ideias onde a arte se dá à luz a si mesma,
num parto brutal de beleza e espanto,
onde cada nota é um relâmpago e cada verso, um abismo.
A escultura fala sem boca, mas ouve-se nas mãos,
a pintura escreve poemas em silêncio,
e a música essa alquimia das feras
entranha-se no corpo como uma lembrança de outro mundo.
Há poetas de pedra e músicos de cor,
há pintores que escrevem com os olhos vendados,
há escultores que escutam os ossos do universo,
e todos dançam nus sob a chuva invisível da linguagem.
Año de publicación: 2026
IV
En cada letra un latido
Al final de cada verso
Una inspiración rítmica
El poema aparece en una orgía pulmonar
Sensaciones cantadas en gemidos de dolor
En carreteras suspendidas
Las trampas de luz se cruzan con el miedo
Buscando destinos ocultos en el tiempo
En estrofas lineales
Hay metáforas gastadas en rimas sin color
En estribillos cansados
El poema descansa
Sin ritmo se pierden los versos
En medidas anónimas
lineas en espiral
Orquestar palabras
Sin tiempo de espera
Aumentar los tiempos no
De versos sin nombre
Y al final de los tiempos
Nace el poema
Por el momento de la inconsciencia
En el que nacer es todo lo contrario a morir
Pero en cada verso muerto
Nace un nuevo poema
¿Somos nosotros?
¡Empezamos a leerlo!
IV
Em cada letra um bater cardíaco
Ao fim de cada verso
Uma inspiração ritmada
O poema surge em orgia pulmonar
Sensações cantadas em gemidos de dor
Nas estradas suspensas
Esgares de luz cruzam-se a medo
Procurando destinos escondidos no tempo
Em estrofes lineares
Há metáforas gastas em rimas sem cor
Em estribilhos cansados
O poema descansa
Sem ritmo os versos perdem-se
Em compassos anónimos
linhas em espiral
Orquestram palavras
Sem tempo de espera
Aumentam os não tempos
De versos sem nome
E no fim do tempo
O poema é parido
Pelo tempo da inconsciência
Em que nascer é apenas o contrário de morrer
Mas em cada verso morto
Nasce um novo poema
E nós?
Começamos a lê-lo!
Año de publicación: 2026
V
La poesía es el metal ardiente que no se enfría
El tiempo un perro de dientes rotos que me sigue
Yo, sesenta y cinco años atravesando corredores de fuego
Cada palabra es un hueso que se enciende.
Hablo con la boca llena de piedras
y las piedras cantan como si fueran pájaros
La poesía nunca fue paz, es vértigo, es golpe, es azufre
Abro el pecho y hay ríos que corren hacia atrás.
Mis manos, nido de ceniza
pero en ellas crecen insectos de oro
El cuerpo envejece como una lámpara que cruje en el techo
La mente, sin embargo, continúa escupiendo relámpagos.
Recuerdo la infancia, un resplandor húmedo
un resplandor que nunca se apagó en los huesos
Recuerdo el amor, un perro hambriento
devorando la carne, dejando el aliento.
Sesenta y cinco años, los ojos saben de la muerte
pero las pupilas aún arden como agujeros negros
Escribo y el escribir me deshace
me recompone, me arranca de las tinieblas.
El poema es mi espejo, se hace añicos
y en cada fragmento surge un rostro imposible
La poesía no consuela, no aminora
me hiere y en esa herida arde la supervivencia.
La lengua es una lámina, la afilo en el silencio
El silencio es un animal que respira en la oscuridad
Las palabras, sin embargo, se levantan
huyen, roen, muerden, iluminan.
Yo ya no espero, escribo
Yo ya no temo, escribo
Ya no soy joven, ya no soy viejo, soy ardencia
Sesenta y cinco años: soy resplandor, soy mancha, soy polen.
Y cuando la muerte llegue
no encontrará un cadáver sino un poema en combustión
La poesía es la última piel que me cubre
Y yo, sesenta y cinco años después, soy apenas eso:
la combustión a la que di el nombre de vida.
V
A poesia é o metal ardente que não arrefece
O tempo um cão de dentes partidos que me segue
Eu sessenta e cinco anos a atravessar corredores de fogo
Cada palavra é um osso que se acende.
Falo com a boca cheia de pedras
e as pedras cantam como se fossem pássaros
A poesia nunca foi paz é vertigem é golpe é enxofre
Abro o peito e há rios que correm para trás.
As minhas mãos ninho de cinza
mas nelas crescem insectos de ouro
O corpo envelhece como uma lâmpada a ranger no tecto
A mente, porém, continua a cuspir relâmpagos.
Recordo a infância um clarão húmido
um clarão que nunca se apagou nos ossos
Recordo o amor um cão faminto
devorando a carne deixando o hálito.
Sessenta e cinco anos os olhos sabem da morte
mas as pupilas ainda ardem como buracos negros
Escrevo e o escrever desfaz-me
recompõe-me arranca-me das trevas.
O poema é o meu espelho estilhaça-se
e em cada estilhaço surge um rosto impossível
A poesia não consola não abranda
fere-me e nessa ferida arde a sobrevivência.
A língua é uma lâmina afio-a no silêncio
O silêncio é um animal que respira no escuro
As palavras porém levantam-se
fogem roem mordem iluminam.
Eu já não espero escrevo
Eu já não temo escrevo
Eu já não sou jovem já não sou velho sou ardência
Sessenta e cinco anos sou clarão sou nódoa sou pólen.
E quando a morte chegar
não encontrará um cadáver mas um poema em combustão
A poesia é a última pele que me cobre
E eu sessenta e cinco anos depois sou apenas isso
a combustão a que dei o nome de vida.
Año de publicación: 2026
III
Vivimos marcados por la muerte
De gente elegida
En abandono de conciencia
Vivimos tantas veces sin sentido
Donde la sabiduría se derrama tan a menudo
La demencia
Aferrándose a las metáforas de la historia
Todos somos corderos condenados
El conocimiento que se convierte en poder
Es el disco externo en cremos
Que dicta las normas de normalidad
La evolución se ha perdido en algún lugar del tiempo
La transformación cobró vida
La validez se ha convertido en un destino
La tierra se ha convertido en la morada de los muertos.
Porque los pocos vivos
Que viven aqui
No estas aqui
Nos escondemos en nosotros
Confinado a las leyes de los sinvergüenzas
Que como hace 2000 años
Llévanos a la prueba
Porque es más fácil crucificar a los hombres
Mientras solo unos pocos comen el cordero
¿Somos nosotros?
Algunos crucificados por ejemplo ...
¡Otros probaron por su sustento!
Corderos siempre
¡Pero yo era el Cristo!
III
Vivemos marcados pela morte
De povo escolhido
Em abandono de consciência
Vivemos tantas vezes sem sentido
Onde a sabedoria raia tantas vezes
A demência
Agarrados às metáforas da história
Somos todos cordeiros condenados
O saber que se transforma em poder
É o disco externo em que cremos
Que dita as normas da normalidade
A evolução perdeu-se algures no tempo
A transformação virou vida
A validade passou a ser um destino
A terra transformou-se em morada de mortos
Porque os poucos vivos
Que aqui habitam
Não estão cá
Escondemo-nos em nós
Confinados às leis de salafrários
Que tal como há 2000 anos
Nos conduzem ao calvário
Porque é mais fácil crucificar os homens
Enquanto apenas alguns comem o cordeiro
E nós?
Alguns crucificados para exemplo…
Outros degustados para seu sustento!
Cordeiros sempre
Mas o cristo fui eu!