English
< Regresar

Fernanda González

Es poeta. fotógrafa y pintora. También es profesional en logística e ingeniería industrial, Su escritura nace del cruce entre la intimidad y la herida social. En su poesía habitan el amor, el desamor, el dolor y la violencia cotidiana en Colombia, sostenidos por una mirada ética que se niega a apartar los ojos. He escrito más de 300 poemas, algunos atravesados por la experiencia personal de la depresión. Actualmente trabaja en un libro de poemas que espera publicar este año; uno de sus textos fue incluido en la antología internacional Corazón en Ruinas, publicada en diciembre de 2025.

Fue elegida mediante la Convocatoria local, para participar en el 36º FIMed.

Esta es una muestra de sus poemas:

Cuerpo y ciudad

Mi cuerpo es un territorio sin banderas,
una ciudad que aprendió a resistir con la piel.
En él se abren calles estrechas 
donde el miedo duerme en cartones
y el silencio pide limosna con los ojos.

Soy mujer
y en mis huesos se inscribe la historia 
como una herida que no cierra.
Camino Medellín dentro de mí: 
sus lomas cansadas,
sus nombres tachados, 
su respiración contenida.

La ciudad sangra bajito
para no despertar a los culpables. 
Sangra en las esquinas,
en las palabras que no se dicen, e
n la rabia que se castiga cuando piensa distinto.

Mi cuerpo lo sabe:
cada diferencia se paga con carne, 
cada idea es una sospecha,
cada gesto libre una amenaza.

Pero aun así,
mi vientre guarda semillas obstinadas. 
Aunque me nombren campo de batalla, 
aunque me crucen con violencia,
sigo siendo territorio vivo: 
una ciudad que duele,
una mujer que no se rinde.

Año de publicación: 2026

Entomología doméstica

Las moscas 
entran por la luz
como quien cree en algo.

después 
el vidrio.
el mismo vidrio 
otra vez.

no aprenden:
insisten en la transparencia 
como si el castigo fuera salir, 
como si el golpe
corrigiera la fe.

yo también
me arrojo contra lo invisible. 
yo también
confundo la salida
con el dolor que ya conozco.

nadie les dice
—detente— 
nadie me dice
—mira—

y así 
zumbamos, 
vivos todavía,
contra la puerta abierta 
que no sabemos ver 
porque no duele.

Año de publicación: 2026

Cervantes

En Cervantes
una vieja ofrecía arepas
como quien extiende un órgano recién arrancado.

Las mujeres dijeron no
un no limpio,
sin sangre, 
sin hambre.

La vieja se ofendió.
Su furia era un animal ciego 
golpeando los huesos del aire.

¿Creyó que el mundo le debía algo 
por seguir respirando?
¿Que el rechazo era un crimen 
y no una costumbre?

Hay miserias que no piden pan, 
piden sometimiento.

Y cuando no lo obtienen 
muerden.
La vejez también aprende a odiar. 

Y la crueldad
—esa perra fiel—
siempre muerde al que aún espera.

Año de publicación: 2026

Vivencias

Me partí una pata
y el tiempo se me salió del cuerpo.

Caí.
La velocidad me desolló el nombre 
y quedé temblando
dentro de este hueso que aprende a decir basta.

El cuerpo —ese animal triste— 
me obligó a escucharlo
a lamer su herida
a entender que vivir no es huir.

La vida me detuvo a golpes, 
me sentó frente al miedo
y me dijo sin voz:
no hay después,
no hay mañana limpio, 
solo este ahora sangrando.

Sueño con muletas. 
Sueño despierta.
Sueño porque si no lo hago hoy 
me muero un poco más lento.

Año de publicación: 2026

Inventario del vacío

A la humanidad le duele el espejo 
cuando deja de mentir.

Nos duele el otro 
solo cuando estorba,
cuando su hambre no combina 
con el brillo del escaparate.

Aprendimos a llamar progreso 
a la anestesia.
Un cuerpo vestido de marcas, 
un alma en rebajas.

¿Esto llena? 
No.
Solo hace menos audible el grito.

Estamos tan vacíos
que confundimos ruido con sentido 
y posesión con latido.

La crueldad no es odiar, 
es mirar al fondo
y no sentir nada.

Año de publicación: 2026