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Andrés Felipe Tamayo

-1999-

Nació en Medellín, Colombia, en 1999. Sus poemas han sido publicados en las revistas literarias y de poesía Hojas de hierba (2022); Ouroboros (2022); La musa sonámbula (2024) y Orfeo (2025). Participó en el libro Espejos del insomnio, Cadáveres Exquisitos. Taller MECA Escritores y artistas de Medellín (2025).

Fue elegido por la convocatoria Revista Prometeo para participar en el 36º FIMed.

Esta es una muestra de sus poemas:

Dentro de un bosque

I

Seguir las enmarañadas márgenes
de un intrincado riachuelo
y ver el pasado
que perdura quizás resuena
en aquel girar repentino de su rocoso cauce

o por entre aquellos árboles
unos carbones ya fríos en el suelo
cabuya amarrada a un pino
una X marcada a puñal en un árbol
aquella pequeña parte del bosque que se pudre
la ropa interior de una muchacha.

II

En medio de aquel quebrar abrupto de los caminos 
escuchar la voz que aúlla que ulula
aquella voz que canta que calla que cambia.

Son los cuatro caminos 
de una encrucijada
elegir entonces el rumbo
 —percibir el ritmo—
del que conduce a una hondonada.

Y así bajar por el sendero 
observar que esas repentinas barrancas
de piedra de tierra
parecen tumbas murallas
o bordes de pequeños lagos.

Ya extendiéndose por el suelo
ya cubriendo rocas o árboles —colgando como barbas—
el musgo
el húmedo bajo relieve del bosque
dibuja continentes, mapas.

Detenerse y alzar la mirada
los pinos inclinados pensativos
son formas de oscuros pensamientos 
ya olvidadas

y esa enorme telaraña 
en algunas zonas del cielo
son los densos árboles
sus entrecruzadas ramas

a ambos lados del camino 
los helechos arbóreos
son enormes peludas pardas arañas 

y abajo son huesos las raíces 
o quizás serpientes petrificadas.

Mirar a cada paso al paisaje renovarse 
y sentir que adentro algo se renueva

también la imaginación trabaja
buscando el otro paisaje
aquel que no se evidencia ante la mirada.

Luego el viento pasa
crujen los troncos de los altos árboles
todas sus copas 
como un único follaje se balancean

el interior se acalla
todo el bosque aúlla, ulula
cambia.

Año de publicación: 2026

Formas del ensueño

Esa solitaria cinta de peligro
envuelta en la rama de un pino
en una cerrada, uniforme pinera

y en medio del camino
esas tres amanitas
que han crecido desmesuradamente

podrían ser señales de alerta
en este escarpado descenso
por la montaña

o evocaciones de un recuerdo que me paraliza;
de repente el paisaje es el ensueño:
ya había estado allí
cuando era un niño
y estaba dentro de un sueño.

Año de publicación: 2026

Descensos: en la cuenca 

I
    
    En el camino que baja la montaña 
ese presentimiento de lejanía ese temor

¿Qué guardan en el descenso
las barrancas bermejas las gargantas de piedra
los cauces helados rumorosos
el bosque la encerrona del bosque

y el viento deslizándose entre las laderas
el sonido siendo conducido, el río
el conjuro del río en su frío canto?

    Nos sabemos en hondos territorios
    quizás sea solo el color de lo circundante

    pero esa inquietud perfilada en el aire.
    
Llegamos a la cuenca
a la puerta de la hondonada
la noche espera
al otro lado del río la entrada.


II

Al oculto claro del bosque solo un fuego lo ilumina
allí un gran vuelo de mariposa ella tan inmensa tan oscura
                            tan diciente
tan poco errática
entre los árboles a veces se ve un cacho de pálida luna y son las sombras 
                            otras sombras a las usuales
total es el fuego el humo en la garganta en los pulmones
en la vida.

Es ahí cuando la danzante palabra del viento
se escabulle por cualquier rincón
estamos a merced del desconocido rumoreo
de las constituciones de esta noche 
sentimos la amenaza
hemos llegado a la hondonada
        territorio desconocido del alma
    y nos preguntamos hacia dónde conducen
    esas oscuras pisadas del camino.

Año de publicación: 2026