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Margarita Al

-1959-

Nació en Almaty en 1959. Es poeta, filósofa, artista y diseñadora gráfica, directora general de «DOOS» y «LiFFt» Books, publica The PO Journal, LiFFt y libros de poesía. Preside la Fundación Lifft y el festival literario eurasiático de festivales LIFFT. Es presidente del Consejo Literario de la Asamblea de pueblos de Eurasia y Presidente de la Unión de Escritores y Lectores SPEECH. Miembro del Centro internacional PEN, del grupo de poetas DOOS y de la Asociación de poetas futuristas de la Academia de Zaum.

Recibió el Premio David Burluk por su compromiso de por vida con la poesía experimental. Medalla de plata "Marca de David Burliuk". Ganadora de la vanguardia DOOS-2018. 

Muestra de poemas para su participación en el 30º FIPMed

Esta es una muestra de sus poemas:

No hay conexión. No hay conexión

no hay conexión.
no hay conexión.
ni con el futuro, ni con el pasado.
Miro al presente mudo —
y veo:
no hay conexión,
no hay conexión.

Todos los pensamientos, todas las palabras
están escritos,
y la última maleta ha sido entregada al archivo.

Y de pronto, una ventisca,
tiempo en que no se puede volar.

¿Qué hacer?
¿Hacer qué?

no hay conexión.
no hay conexión.

Yo no pedí
ni la luna ni el sol,
ni estrellas rojas,
ni agujeros negros.

¿Para qué quiero un vestido de seda 
si:
no hay conexión.
no hay conexión.

             Traducción de Nadia Gamaleddin

Año de publicación: 2026

Ojalá llegue pronto la nieve

Ojalá llegue pronto la nieve.
Ojalá la nieve se derrita pronto.

Hablemos,
hablemos con voces ajenas.
Hablemos con las manos,
sin tocarnos.
Hablemos.

Ojalá llegue pronto la lluvia.
Ojalá la lluvia pase pronto.

Hablemos
con los labios,
con labios pálidos,
con labios fríos.
Hablemos.

La aurora rueda en círculo con las palabras.

Ojalá llegue pronto la noche.
Ojalá la noche pase pronto.

El universo — un grano de trigo sarraceno.
El instante se deshace en fragmentos.
La tierra se deshace en almas.

Ojalá llegue pronto la muerte.
Ojalá llegue pronto el nunca.

           Traducción de Nadia Gamaleddin

Año de publicación: 2026

No llores, verdugo

No llores, verdugo:
no es la muerte el enemigo mortal.

El reloj de arena no lo giraste tú.
Las puertas invisibles
no las abriste tú.

No eres tú el último con quien hablo.

Las palabras, como perlas desde las profundidades del mar,
en el fino hilo del firmamento,
estrella tras estrella.

Quien ha nacido debe morir.

El enemigo mortal no es la muerte.
El día no puede durar eternamente.
La noche no puede languidecer eternamente en la espera.

No hay mayor felicidad que quedarse.
No hay mayor tristeza que quedarse.

El reloj y el corazón, como un solo
eslabón
en el espacio de lunas y soles.

A ambos les está destinado
detenerse.
A ambos les está destinado
detener.

             Traducción de Nadia Gamaleddin   

Año de publicación: 2026

Tenía menos de dieciocho

En una isla, alguna vez,
en una taberna, en algún lugar,
entre tubos colgantes y faroles —

beberé vino y lloraré por mí misma,
con las manos llenas.
Tenía menos de dieciocho.
Un miedo mortal.
Y alas de piedra.

El tiempo vencido de dos milenios.

Hubo una hora de primavera
desde el futuro
de veranos
e inviernos.

Hubo un instante
desde el punto sin retorno al mundo.
Tenía menos de dieciocho.

Así se miran los espejos uno a otro.
Así la luz de los soles muertos.
Así el cielo y la tierra —

para quien compone un relato sobre los mundos:
sin gloria ni deshonra,
sin jardines del paraíso ni fuego del infierno.
Tenía menos de dieciocho.

Desde la pluma,
desde los labios
sobre el cambio:
ya polvo,
ya sangre,
ya punto,
ya ola —

la palma
en el entrelazarse de los caminos.
Tenía menos de dieciocho.

Qué milagro esa corona vuestra.
No de oro.
No real.
No de espinas.

Hecha de lágrimas y besos
de labios ardientes
sobre una frente fría.

A veces visible,
a veces invisible , el ser humano.

A veces terrible para el mundo,
a veces más bello que las lunas divinas —

yace entre las ruinas del sueño
el loco siglo veintiuno.

Tenía menos de dieciocho.

                 Traducción de Nadia Gamaleddin

Año de publicación: 2026

Dios está solo

Dios está solo.

De palabra en palabra
fluye la oración láctea:
quien no tembló en su propio temblor,
quien no rugió en su propio rugido,
quien no corrió en su propia carrera —

ese no amó su propio amar,
no escribió su propio verso,
no murió en su propio morir,
no habitó su propio vivir.
Abrí los brazos tan ampliamente.

El resplandor del alba tiñó de rojo el corazón de la vida.

Durante  mucho tiempo todavía 
los árboles volaron tras de mí
por esta sumisión al destino.

           Traducción de Nadia Gamaleddin 

Año de publicación: 2026