English
< Regresar

Idris Amali

-1950-

Nació en la aldea de Upu, Otukpo, Estado de Benue, Nigeria, en 1950. Es un destacado poeta, académico y crítico literario nigeriano, reconocido por su defensa de las lenguas minoritarias y su crítica a la injusticia social a través de la literatura. Su estilo, a menudo descrito como "combativo", es considerado una “conciencia social” en la escena poética nigeriana, utilizando su obra para denunciar la corrupción, el autoritarismo militar y los conflictos contemporáneos. Como experto en literatura oral, integra elementos del folclor Idoma y símbolos de la naturaleza africana (flora, fauna y clima) para cuestionar la realidad sociopolítica actual. Se graduó en Artes Teatrales en la Universidad de Jos (1979) y obtuvo su maestría y doctorado en Literatura Oral en la misma institución.

Ha publicado extensamente en revistas locales e internacionales. Algunos de sus libros de poesía publicados: Generales sin guerra, 2000; Bibliografía de poesía oral en Nigeria, 2000; De nuevo en las estribaciones de la codicia, 2012; Efeega: Guerra de hormigas, 2014, y, Lágrimas de la guerra del desierto, 2020, testimonio de la violencia en el noreste de Nigeria, abordando el trauma, la muerte y los estragos causados por grupos insurgentes como Boko Haram. Recibió el Premio a la Trayectoria de la Sociedad de Artistas Teatrales de Nigeria. Es coordinador nacional del Movimiento Poético Mundial en su país natal.

Su trabajado en la preservación y promoción del patrimonio cultural nigeriano se evidencia en varias obras literarias, como Que amanezca: Voces (del noreste de Nigeria), Lecturas sobre la cultura de Nigeria central, Estudios de proverbios nigerianos (Bibliografía), entre otras. 

Esta es una muestra de sus poemas:

Paga la luna

¡Paga la luna!

En este pozo oscuro de la vida urbana
Donde nos damos la gran vida
Nos apoyamos en la tribuna pública de los pudientes,
En lo oscuro perpetuo, mientras el poder público
Tropieza, resbala turbulentamente hacia la oscuridad,
Ya que la oscuridad envuelve las tribunas de nuestras élites.

¡Paga la luna!

La luna se alzó, atreviéndose a desgarrar en jirones
La noche envolvente color de hollín
Convertida en nuestras facturas de luz,
Mientras sus rayos poderosos permanecieron con persistencia
Negándose a menguar sus sonrisas, mientras la seguíamos.

¡Paga la luna!

Estas facturas mensuales
Pagamos cada mes sin un parpadeo de luz pública.
Mira cómo la luna se yergue y brilla con elegancia
Totalmente sola en esta enorme galaxia vacía sin raíces,
Desafiando la oscuridad ebria y profunda que ilumina nuestras posturas

¡Paga la luna!

Mientras barrios citadinos se abren paso a la luz de la luna
Como guardianes de la aldea en juegos de luz lunar
Entrelazados a la luz de luna de amantes que se acicalan.

¡Paga la luna!

Mientras nos dirigimos empapados de carteles a la oficina de facturación
Guiados por esta luz de luna que nunca mengua
A saldar enormes facturas de luz, tras meses de oscuridad
Y a acreditar la cuenta de nuestra prometida,
La Luna.

             Traducción de Arturo Fuentes

Año de publicación: 2026

Los utor de Ebu

Los Gbashumu de Eggon
Los Orim y los Kir de Tarok
Los Okoli y los Ola de Migili, famosos por la hoja
Los Iye Inyejima de Igala

Los Alekwu de Idoma,
Los Itan de Bekwarra, de gran ira,
Sus insoportables estragos de desdicha
Sobre estos ladrones que saquean nuestros graneros.

Erijan un centro para aquellos que esperan a los verdugos.
Donde no haya luz, comida, ni líquidos
Porque los reclusos VIP fluirán
Sin un respiradero por donde ventilar su contaminación.
Provistos de hornos,
Que su única ruta de escape conduzca a las fauces abiertas
De mil cocodrilos hambrientos.
Y como lechos de dolores respiratorios sean sus moradas eternas:
Ningún Jardín del Paraíso
Ningún Descanso en Paz con Dios.

              Traducción de Arturo Fuentes

Año de publicación: 2026

Lantewa: el pozo de la vida

¡Ah, Lantewa!
Por esta cara del año
Oímos historias, ciertas o falsas, de lacerantes
Olas de calor que deshidratan mortales osamentas,
Mientras humanos y animales permanecen
Bajo un sol calcinante, que las lluvias se llevan
En su obligatoria y terminal licencia anual de dolores,
Ya que las lluvias se llevan nuestro dolor.

El exuberante paisaje verde de Lantewa,
Esperanza de cabras, ovejas y ganado,
Dio paso a carbonizados paisajes de angustia
Y a la árida arena del desierto y las dunas,  
Mientras cabras, ovejas y vacas permanecen
En tortuosa travesía hacia el pozo de la vida,
En el desierto del odio.

Mientras los suburbios de Lantewa se extendían, yermo paisaje,
Mis ojos débiles tropezaron con una vista inolvidable:
Gran ciudad de energía perdida, de animales pastando perezosamente 
En travesías por el desierto, en busca de agua como oro.
Yacen mudos y desganados para balar o mascar ataduras.
Desde todos los flancos, veo varias largas filas de animales
Con enormes nubes de polvo levantado siguiéndolos a alturas celestiales, 
En columnas descomunales hacia el centro de la ciudad de cuernos
En busca del oasis de sus mentes.

Veo una enorme ciudad de cuernos,
Carga pesada para sus dueños de costillas visibles.
En las afueras de la ciudad de cuernos
Hay cementerios con miles de cadáveres
Aguardando tumbas móviles del desierto hasta consumirse.

Y cientos de pastores toman su turno
Con camellos atados
Cada uno a un balde de cuero
Con cuerdas largas de más de doscientos metros

Mientras bajan los baldes hasta sumergirlos en el pozo, 
Cada pastor monta y azota al camello agotado 
En su larga caminata para acarrear agua
Del pozo sin fondo de Lantewa.
Mientras cada travesía trae a la luz
Un puñado brillante de líquido negro
Que aguarda la botella de alumbre y hace a los animales tenderse.

Y una ciudad ambulante de animales y pastores
Debe acampar por días, esperando su turno
A la orilla del agua de la vida, Lantewa,
Padre de tantos leopardos que estiran sus garras.
Y un fuego arde, atiende a muchos en una tierra lejana.

Y a Lantewa la han dejado…

Mientras su prole,
Como ovejas, aprieta tímidamente
Los cuellos de sus crías descarriadas

¡Ah, Lantewa de los Dolores!

-Lantewa: Un caserío en Yobe State, Nigeria.

           Traducción de Arturo Fuentes
 

Año de publicación: 2026

Aclamen a los saqueadores

En la tierra de audaces saqueadores
Donde el saqueo-bandidaje conduce
A las más valiosas recompensas que se entregan,
Reciben y crían en la cuna más exótica,
Una medalla
Un premio al mérito para los audaces saqueadores
Una guirnalda para los gallardos saqueadores

Aclamen a los saqueadores por:

Sus muchos bienes en las más exóticas avenidas de Londres
Sus muchas canchas de golf a lo largo del mundo
Sus muchas búsquedas para adquirir vastas tierras nativas
Sus muchos nativos inocentes que por muchas décadas tuvieron
Sus innumerables viajes por el mundo
Con legiones de mujeres voluptuosas
La rutina de sus mil auxiliares ociosos
Su bandada de aves exóticas por el aire

Aclamen a los saqueadores por:

Sus varios miles de obreros invisibles 
Hechizando el aire,
Las ganancias mensuales de sus numerosos fantasmas amenazantes,
Su coraje para deber sin remordimientos
Los salarios, a obedientes trabajadores visibles.

Aclamen a los saqueadores por:

Su valentía al ignorar
Cadenas de quejas de votantes iracundos.
Su enfrentarse desvergonzado a los moribundos 
A quienes deben salarios y cobertura médica.
Por sus deseos insaciables
De extender a diario las fronteras e imperios del saqueo.

Aclamen a los saqueadores por:

Sus numerosas propiedades exóticas
En las principales ciudades del mundo,
Sus propiedades inimaginables
En la capital, inhabitadas por años,
Sus rascacielos saturando el mar de Dubái
Su afán de casarse con cualquier mujer bonita que ven
Su lujuria por numerosas esposas de numerosos harenes

Aclamen a los saqueadores por:

Sus lujosas habitaciones como prisiones
Su inventario de mujeres voluptuosas de razas exóticas
Sus reclusiones en prisiones de lujo, en hoteles de lujo
Sus condenas cumplidas por presos sustitutos con salarios exorbitantes

Aclamen a los saqueadores por:

Sus imperios de personas que entronan
Como héroes a audaces saqueadores,
Su libertad proclamada y el temblor jubiloso de la tierra
Su reingreso al mundo libre desplegado:
Mil tambores de mil lenguas
Sus alabanzas en boca
De tambores, flautas, baquetas, los dioses…

Aclamen a los saqueadores porque

Su aclamado regreso los prepara
Para una segunda ronda de guerra de saqueo
Contra los traumatizados
En la orgía del despojo de tierras
Mientras los sostienen en hombros entre la multitud arremolinada
Llueven canciones heroicas sobre sus cabezas mientras desfilan
Soportando estómagos hambrientos, al trote por las calles destrozadas de la tierra.

Aclamen a los saqueadores por:
Su empobrecimiento de la tierra

Aclamen a los saqueadores por:
El amanecer
El sol fundente del mediodía
El crepúsculo cuando el sol iracundo se apacigua
Al caer la tarde,
El corazón oscuro de la noche
Cuando espíritus malignos abruman el paisaje
Por el regreso de sus audaces saqueadores.

                   Traducción de Arturo Fuentes

Año de publicación: 2026

A la isla de los cocodrilos

Invitemos a los ingenieros marinos
A la diosa del mar y a los dioses del río
Al árbol Akwunchanagba de Upu Otukpo
Cuya copa roza la piel del cielo.

Invitemos a Eshú, Shangó, Anjenu, Anyanwu,
Anekwu Onogidi, Akombo

Eshu del yoruba, amo de embaucadores
Que atrae a estas sanguijuelas a tumbas poco profundas.

Shangó, poderosa mano en alto que emite fuegos
Bajo los cuales nadie tiene escondite,
Haz caer rayos y relámpagos
Que pulvericen a estos saqueadores regordetes
Que no osan saltar como ranas,
Cuya esperanza nacional es el robo.

Anjenu, amo de los genios de Idoma,
Ven desde el mar de los genios
Entra en los cuerpos de estos codiciosos saqueadores
Encárgate de ellos hasta volverlos pilluelos callejeros
Poseídos y sujetados por mil y un genios.

Anyanwu de Igbo,
Invoca tu terror de ira y angustia
Sobre estas colinas milikin de inmundicia, que salpica los paisajes
De nuestra tierra asediada.

Akombo de Tiv, envía tus mil brujas
A ser las pesadillas de estos saqueadores.

Invitemos a famosos Ingenieros del Mar
Invitemos a los Ingenieros Civiles de la tierra
Invitemos a los marineros

Los Ingenieros de Obra
Invaden la Isla Cocodrilo
Con plegarias a dioses y diosas del mar.
Erijamos esta digna mazmorra
Esta celda especial como último palacio
Para estos hombres y mujeres codiciosos.

Erijamos prisiones
Hechas con muros de cocodrilo en esta Isla
Para el Anekwu Onogidi* de Igbira
Los Aleku de Alago
Los Idah de Ogoja
Y los Akpam de Egede.

* Eshu es una de las deidades (orishas) más fundamentales en la religión yoruba, actuando como mensajero divino entre los seres humanos y Olorun (Dios), mediador y señor de los caminos y el destino. 

* Shangó es uno de los orishas más importantes y populares del panteón yoruba, venerado como el dios del trueno, el rayo, el fuego, la justicia, la virilidad y los tambores.

* Anekwu Onogidi: Aneku (ancestro) y Onogidi (proveniente de Ogidi); espíritu ancestral que visita el mundo de los vivos.

                Traducción de Arturo Fuentes
 

Año de publicación: 2026