Hugo Mujica
Nació en Argentina en 1942. Estudió Bellas Artes, Filosofía, Antropología Filosófica y Teología. Tiene publicados más de veinte libros. Sus últimos ensayos son: La palabra inicial. La mitología del poeta en la obra de Heidegger, Flecha en la niebla, Poéticas del vacío, Lo naciente. Pensando el acto creador, La pasión según Georg Trakl. Poesía y expiación, El saber del no saberse y Dioniso. Del eros creador a la mística pagana. Solemne y mesurado y Bajo toda la lluvia del mundo son sus dos libros de relatos.
Vaso Roto Ediciones publicó la obra Del crear y lo creado, que abarca su Poesía completa. 1983-2011, así como otros dos volúmenes con casi la totalidad de sus ensayos. A ellos le siguió su poemario Y siempre después el viento, de la Ed. Visor (XIII Premio Casa de América de Poesía Americana). Tiene además numerosas antologías personales editadas en veinte países; algunos de sus libros han sido publicados en inglés, francés, italiano, griego, portugués, búlgaro, rumano, esloveno y hebreo.
-Poemas Revista Prometeo # 51-52
-Poema Vigilia para la web del FIPMed
-Poemas 26º FIPMed
-La vida nos sobrepasa en posibilidades, Entrevista, 2016.
Esta es una muestra de sus poemas:
*
A esta hora de la vida
del otro lado del vidrio todo duerme,
adentro también es oscuro, oscuro
y vacío como en una casa
abandonada
sin terminar de construir,
como la noche de alguien
nunca la mera sombra.
en el corazón de otra noche
palpé mi pecho
y su peso de siglos y era apenas
un hueco,
una casa deshabitada
de esas que mueren antes de derrumbarse.
a esta hora de la vida
es desde lo ausente
desde donde nacen las sombras,
es en los que no fui
donde para siempre seré de nadie.
En plena noche
También en plena noche
la nieve
se derrite blanca
y la lluvia
cae
sin perder su transparencia.
Es ella, la noche,
la que nos libra de los reflejos,
la que nos expande
las pupilas.
Lo que busca con su bastón
el ciego es la luz, no el camino.
Orillas
Afuera ladra un perro
a una sombra, a su eco
o a la luna
para hacer menos cruel la distancia.
Siempre es para huir que cerramos
una puerta,
es desierto la desnudez que no es promesa
la lejanía
de estar cerca sin tocarse
como bordes de la misma herida.
Adentro no cabe adentro,
no son mis ojos
los que pueden mirarme a los ojos,
son siempre los labios de otro
los que me anuncian mi nombre.
I
No toda crisálida
alza vuelo
ni toda espina
se corona rosa.
Fue el salto que no osamos
el que no dio a luz
al que no fuimos,
el que no llegó a latir,
al que todavía
hoy buscamos.
II
Vi una paloma
cruzar mi ventana,
pensé que era vuelo
pero estaba
cayendo
creí ver la vida
y miraba la muerte.
III
Hay ramas
que se secan
sin desprenderse
y estrellas
de las que aún
vemos su luz
pero ya no laten tras ella:
es que la muerte
no es al final,
es vivir sin estar
naciendo.
IV
Pocos ven su belleza
y también la espina
la tiene
no pocas veces
una herida es la
rosa.
V
En el origen fue la luz
y al final será el
principio,
pero sin aferrar la luz,
sin hacer de ella mi
sombra.