English
< Regresar

Valeriu Stancu

-1950-

Nació en Iasi, Rumania, el 27 de agosto de 1950. Es poeta, narrador, ensayista, traductor, periodista y profesor. Graduado en la Universidad Alexandru Ioan Cuza, se especializó en Literatura francesa. Es miembro de la Unión de Escritores y Traductores, y de la Sociedad de Periodistas, en Rumania. Desde 1997 es redactor en jefe de la revista Crónica y director de la Casa Editorial Cronedit.

Le han otorgado diversas distinciones rumanas y extranjeras e importantes premios literarios, en 2025, el Prix Mallarmé.  Su poesía ha sido traducida y publicada en francés, griego, sueco, alemán, español, catalán, vasco, japonés, ruso, italiano, inglés, croata, árabe, serbio, búlgaro, húngaro, macedonio, portugués, albanés, hebreo, danés, azerbaiyano, neerlandés, y vietnamita. Ha publicado más de 70 libros en Rumania y 30 volúmenes en el extranjero.

-Poemas 31º FIPMed
-La poesía, cinceladora de almas escrito para el 35º FIPMed

Esta es una muestra de sus poemas:

La curación del ciego

El Príncipe de la Poesía solían llamarme,
y amplios reinos
abundantes,
le ofrecían un 
puesto alto a mi espíritu.
Bosques de palabras,
campos de sílabas,
lagunas de colocaciones,
montañas de imágenes
se deleitaban en mis reinos.
El mendigo ciego,
frágil,
solitario,
permanecía tan tranquilo bajo el portón
de la entrada a la iglesia,
que te asombraba su quietud.
Impasible,
la gente caminaba mirando a través de él
y rara vez, muy raramente,
algún creyente, uno más misericordioso,
que entraba en la iglesia a rezar
para recibir, a su vez,
su porción de limosna piadosa,
dejaba caer,
con un tintineo,
alguna moneda
en el sombrero
que el ciego levantaba.
El ciego ignoraba cada vez con timidez y resignación 
que oía pasos.
Las manos del ciego eran frágiles, 
con palmas angostas y sensibles,
con dedos muy largos,
impacientes; 
bien pudo haber sido pianista
o pintor
u obstetra
o pintor de íconos
de no haber sido ciego.
Quienes lo divisaban
por casualidad,
lo observaban con desprecio
y seguían caminando a prisa.
No sabían que lo habían llamado El Príncipe de la Poesía
y que, si hubieran dejado caer un verso, un solo verso,
en sus frágiles manos,
estos lo habrían curado de la ceguera.

 

          Traducción de Nelson Ríos, a partir de la traducción inglesa de Ligia Doina Constantinescu

Sin título

En oleadas habían estado atacando, habían estado atacando a todos ellos
Los forajidos, los intermediarios, los locos, los rateros
A través de oleadas se dirigían sin la balsa de Medusa
En la hora fundida de arrebatos de ataques sofocados
Háblame de todos ellos, háblame bien de ellos
Tan lejos, tan llenos de rayos
La esclavitud y la lava en el puerto anclado
Tan llenos de rayos, tan lejos
Arcos fortificados, reductos, galerías
Tan cerca, tan llenos de refugios
¿Y quién ha venido como apóstata a traicionar?
Quehaceres, promesas, servidumbre y hechizos de ascesis…
Háblame del sacramento oculto en pechos
En el torbellino de la noche bajo llaves oxidadas
Tan llenas de penumbra, tan cerca
Jesús sin sombra alguna camina sobre las aguas

 

             Traducción de Nelson Ríos, a partir de la traducción inglesa de Ligia Doina Constantinescu

Todo es vanidad

En la elegancia de la luz, el destino se alinea
Un estado de ánimo, un susurro, un rayo
En vano se eternizan en la clara partida
Un rayo, un susurro, un estado de ánimo
Extraña y luciferina, la Tardanza bien podría anticipar
Un estado de ánimo, un rayo, un susurro
De la arcilla, del espíritu, de la premonición, siempre toma forma
Una muerte, una oración, un arrebato
La carretilla del destino pagano está unida a
Un arrebato, una muerte, una oración
Hacia los espejos del país de los sueños ciegamente a la deriva por
Una oración, un arrebato, una muerte…

               Traducción de Nelson Ríos, a partir de la traducción inglesa de Ligia Doina Constantinescu 

el río de sueño

                  (poema para el forastero Marco Antonio Campos)

el pensamiento que se aleja de su propio nacimiento
es el presentimiento del abismo

leo la parábola de los sacrificios ambulantes
vagabundo voy andando encarcelado entre miles de sombras
la procesión sigue su rumbo
sólo el cortejo de la reina viuda triste está,
cada vez más triste,
fingiendo la solemnidad del retorno a la tierra
creyentes con pensamientos devotos
y caras guerreras
la morada del sueño
dispersan a los cuatro vientos
fue entonces que vi a Cristóbal Colón
cómo tiraba a las aguas del río dorado,
del río de antracita,
del río de sueño,
estrelladas guirnaldas en honor a los muertos
el mismo día de los muertos 

crucificado en la tentación

ahí está lo tardío, de nosotros bebiendo
murmullando en él, en ese tardío, la tentación infinita
en el pecho de la reina insensible
una herida
un océano de polvo
desde la eternidad se alborota,
lo profundo de la nada impetuosamente se agita
lo hondo de la nada,
losa sobre la eternidad
rejas de aire a la palabra visten de gala
ahí está lo tardío, de nosotros bebiendo
crucificado en la tentación

¡oh!, desgaste de energías,
desgaste de olas
mi canción con la muerte 
se siente palpable,
consigo por igual
el instante de nosotros
desgaste de signos zodiacales
de heridas
espada de fina cuchilla
la tierra
avasallada por todos

deambulando por el Valle de Lágrimas

Corro hacia ti, Valle de Lágrimas,
Para que refresques
Mi frente caliente
Por el abanico de fuego de tus pestañas
La red de la pasión, con los eslabones escarchados
Ahogando mi luz en oleadas
Me susurra que 
Sólo 
La fe 
Y el odio
Eternizan lo efímero

En ti me sumerjo
Como en una tierra de leyenda,
Valle de Lágrimas,
Para que la carne de los pueblos
Altere 
Lo profundo de las riberas
No profanadas por los pecios
"Hoy he dejado de creer, con lo que ya no puedo contar
El viejo cuento sobre ese viejo bueno
Y sobre los magos de oriente
Que emprendieron el camino cuando el astro se levantó"

Un viejo huerto deambula
Sobre las cuestas de la noche
Lágrimas da la higuera sin fruto
La casa del arcoíris 
Se arruina formando armaduras
La fe y el odio
Inscriben
Lo efímero en la eternidad
En ti me entierro, Valle de Lágrimas,
En la hierba de piedra de tus senos
¡A subyugar mi cansancio!

el ala del fruto

En la ciudad que agoniza
Por falta de polvo,
De cárceles,
De tinieblas,
De mentira,
En esta absurda ciudad,
crece un mágico árbol
un árbol frutal del edén arrojado
en su pasado 
fue enterrada la misma luz
la misma luz 
que a mí, mis hojas hace caer,
y a ti, te echa botones a las ramas.

En la ciudad que agoniza ilógicamente
Todas las frutas del mundo
Maduran en las ramas del mágico árbol
En sus ramas
De metal
Pulidas,
Brillantes,
Sin edad
Todas las frutas del mundo
Se juntan
En las calles de la ciudad
Sin polvo
Sin cárceles,
Sin edén,
Sin tinieblas,
Sin mentira
Y sin anhelos

El mundo nos mira
cómo estamos sentados en las ramas
templadas
del mágico árbol
pulido, brillante.
El mundo de reojo nos mira,
Nos vigila
El desarrollo,
Los pensamientos,
Las alas…

El viento siembra estrellas con el alba
Tiembla la pestaña del horizonte. ¡Anda, vuela!

           Traducciones de Jorge Contreras Gonzales