Desde Rabat, en defensa del FIPMed
Por: Touria Majdouline
Al equipo del Festival Internacional de Poesía de Medellín:
Les expreso mi profundo reconocimiento por la obra mayor que realizan desde hace treinta y cinco años. Acoger a cerca de 2.100 poetas de 197 países, hacer dialogar tradiciones y lenguas, ofrecer a la ciudad —y al mundo— una celebración de la vida, de la paz y del humanismo: he aquí un bien común inestimable.
El Festival de Medellín no es un gasto accesorio; es una inversión en cohesión social, educación sensible y dignidad humana. Tiende puentes donde otros levantan muros, hace oír voces que el miedo querría silenciar y recuerda que la poesía puede apaciguar, reparar y reunir. Privarlo de su financiación sería amputar a la ciudad de uno de sus corazones palpitantes y apartar la mirada de aquello que la cultura aporta más valioso: un porvenir compartido.
Estoy a su lado para afirmar que este Festival debe preservarse a toda costa: símbolo vivo de la confluencia de fuerzas poéticas y espirituales que nuestra época necesita con urgencia.
Con estima y solidaridad,
Touria Majdouline
Poeta y novelista marroquí
Rabat, Marruecos