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La poesía como resistencia, solidaridad y renovación humana

Por: Võ Thị Như Mai

El Festival Internacional de Poesía de Medellín se ha consolidado desde hace tiempo como uno de los encuentros literarios más importantes del mundo, reuniendo a poetas, pensadores y artistas de todos los continentes para reafirmar la poesía como una fuerza de conciencia, resistencia y conexión humana. Tanto en 2025 como en 2026, el festival profundizó en esta misión, posicionando la poesía no solo como una forma de arte, sino como una respuesta moral urgente a las crisis globales.

2025: La poesía como voz contra el silencio

La 35.ª edición del Festival Internacional de Poesía de Medellín marcó un momento decisivo en la historia del festival. Aunque el festival siempre ha defendido la paz, la justicia y la dignidad humana, la edición de 2025 hizo un énfasis extraordinario en la solidaridad global, especialmente en respuesta a la catástrofe humanitaria que se estaba viviendo en Gaza.

En la ceremonia de clausura celebrada en Medellín, 46 poetas internacionales firmaron una contundente declaración en la que condenaban lo que describieron como un genocidio tanto físico como cultural en Gaza y en toda Palestina. Su declaración exigía un alto el fuego inmediato, el fin de la guerra y el levantamiento del asedio a Gaza. Asimismo, rechazaba enérgicamente la destrucción sistemática de la identidad cultural, el patrimonio y la vida humana palestinos.

Este acto colectivo puso de manifiesto el papel perdurable de los poetas como testigos del sufrimiento y defensores de la verdad. En tiempos en los que la violencia suele imponerse a la razón, la poesía se convirtió en un lenguaje de claridad moral.

Uno de los principales resultados del festival de 2025 fue la puesta en marcha del Premio Mundial de Literatura de Palestina, creado en colaboración con el Movimiento Mundial de Poesía y el Sindicato General de Escritores Palestinos.

El premio tiene como objetivo crear una plataforma internacional para que poetas y escritores expresen su solidaridad con Palestina, pongan de relieve el sufrimiento de su pueblo y refuercen la literatura como voz de la libertad y la justicia. Se prevé que las obras ganadoras se traduzcan a varios idiomas, amplificando así estas voces más allá de las fronteras y las culturas.

En su intervención durante la presentación, Murad Al Sudani destacó que el premio rinde homenaje a las voces literarias de todo el mundo que se niegan a guardar silencio ante la injusticia. Por su parte, Fernando Rendón reafirmó el compromiso del festival con la resistencia cultural y la solidaridad internacional.

El festival de 2025 se convirtió, por tanto, en algo más que un encuentro literario. Se erigió como una plataforma ética global, en la que la poesía se enfrentó directamente a la guerra, el desplazamiento y el sufrimiento humano.

2026: Hacia la Primavera Humana

El 36.º Festival Internacional de Poesía de Medellín, que se celebrará del 4 al 11 de julio de 2026, tiene como tema:

«Un llamamiento a la primavera humana».

Este lema transmite tanto urgencia como esperanza. En un mundo marcado por los conflictos, los desplazamientos, la destrucción ecológica y la incertidumbre generalizada, el festival hace un llamamiento a la renovación de la conciencia humana a través de la poesía.

La visión central del festival de 2026 es la reconstrucción del espíritu humano. La poesía se presenta no solo como expresión artística, sino como una fuerza vital capaz de restaurar la empatía, la paz y la esperanza colectiva.

El momento en que se transmite este mensaje resulta especialmente significativo. Apenas unos días antes del festival, el 24 de junio de 2026, dos terremotos gemelos sacudieron el norte de Venezuela, causando una devastadora pérdida de vidas y desplazando a decenas de miles de personas. La tragedia ha intensificado la conciencia regional sobre la vulnerabilidad humana y la urgente necesidad de solidaridad más allá de las fronteras.

En este contexto, el festival de Medellín se convierte en un encuentro simbólico de sanación y renovación. Se invita a poetas de todo el mundo no solo a leer poemas, sino también a ayudar a imaginar un futuro basado en la compasión, la dignidad y la paz.

El programa de 2026 hace hincapié en:

Recitales de poesía centrados en la paz y la reconciliación
Diálogos sobre los conflictos globales y la responsabilidad humanitaria
Solidaridad cultural entre naciones y comunidades
La recuperación de la esperanza a través de la expresión artística

El enfoque de este año sugiere un movimiento que va más allá de la mera protesta. Aunque el festival sigue alzando la voz contra la violencia y la injusticia, también plantea una pregunta más profunda: ¿cómo puede la humanidad reconstruirse a sí misma?

De la protesta a la renovación

En conjunto, las ediciones de 2025 y 2026 revelan una potente evolución en el espíritu del Festival Internacional de Poesía de Medellín.

En 2025, la poesía se erigió firmemente como resistencia, alzando la voz contra la guerra, el genocidio y la opresión. Los poetas alzaron sus voces en solidaridad con Palestina y reivindicaron la responsabilidad moral de la literatura en tiempos de crisis.

En 2026, el enfoque se amplía hacia la reconstrucción y la sanación. El llamamiento ya no es solo resistir la destrucción, sino restaurar activamente el espíritu humano.

Esta evolución refleja el poder perdurable de la poesía. La poesía no pone fin a las guerras ni revierte los desastres de la noche a la mañana. Sin embargo, preserva la memoria, despierta la conciencia y mantiene viva la esperanza cuando la desesperación amenaza con imponerse.

El Festival Internacional de Poesía de Medellín sigue afirmando que la poesía importa porque la humanidad importa. En tiempos de oscuridad, la poesía sigue siendo una luz necesaria, capaz de ayudar a reconstruir tanto las almas individuales como los futuros colectivos.

En Medellín, la poesía sigue actuando como testigo y profecía: una voz contra el sufrimiento y un llamamiento hacia un mundo más humano.

DÍA 1: ENCUENTRO Y LECTURA — FESTIVAL DE 2026

Durante el encuentro, los poetas reflexionaron sobre el poder silencioso, pero profundo, de la literatura para restablecer la conexión humana en un mundo fracturado. Uno de los ponentes compartió una conmovedora historia sobre cómo saludar a una persona sin hogar con un simple «hola», y describió cómo ese breve intercambio se convirtió en un recordatorio de que cada persona merece ser vista. La reflexión dio pie a un debate más amplio sobre la poesía como acto de reconocimiento y compasión. Varios participantes hablaron de la poesía como una fuerza que les había servido de apoyo en sus dificultades personales, mientras que los traductores destacaron los meses de minucioso trabajo que habían dedicado a plasmar fielmente en español la voz de cada poeta. A lo largo de la sesión, los delegados procedentes de los cinco continentes expresaron su gratitud por la oportunidad de reunirse en Medellín, describiendo el festival como un lugar donde el diálogo, la solidaridad y la expresión artística compartida pueden florecer a pesar de los retos a los que se enfrenta el mundo actual.

Los fundadores del festival reflexionaron sobre los orígenes del evento, recordando cómo la poesía surgió como respuesta al miedo durante algunos de los años más difíciles de Medellín. Describieron el hecho de escuchar a la ciudad, a su gente e incluso a la naturaleza como la base de la capacidad de la poesía para dar voz a la esperanza y a la transformación. Los organizadores también reconocieron los crecientes retos a los que se enfrenta el festival, señalando que el apoyo público ha disminuido y advirtiendo de que su futuro podría depender cada vez más de la solidaridad internacional. A pesar de estas presiones, reafirmaron su compromiso de mantener vivo el festival, subrayando que la poesía sigue siendo esencial para el diálogo, la paz y la defensa de la dignidad humana. Asimismo, expresaron su solidaridad con las personas afectadas por los conflictos en todo el mundo, incluidas las de Gaza, haciendo hincapié en el compromiso inquebrantable del festival con la paz y la justicia.

El encuentro celebrado en Medellín demostró por qué se ha ganado la reputación de ser el festival más grande del mundo en su género. Participantes de numerosos países se reunieron no solo para celebrar la cultura y la amistad, sino también para representar a sus naciones con orgullo y ayudar a difundir un mensaje de paz más allá de las fronteras.

Los organizadores del festival hacen mucho más que crear un evento memorable para los visitantes. A través de un esfuerzo continuo y de su proyección internacional, se aseguran de que el llamamiento a la paz, la felicidad y el entendimiento mutuo se escuche durante todo el mes de julio y más allá, llegando a comunidades de todos los rincones del mundo. Este mensaje claro, contundente y coherente es lo que hace que el festival de Medellín sea verdaderamente excepcional.

Su espíritu único merece ser preservado y reforzado mediante el apoyo constante de los gobiernos, las instituciones y las organizaciones, ya que pocos eventos han logrado promover la paz y la conexión global con un impacto tan duradero.

Última actualización: 2026-07-08