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La creación poética   

Por: Yolanda Castaño

Cualquiera que se asome a tan solo unas páginas de poesía, notará que la mancha tipográfica tiende a colocarse hacia la izquierda.

Si la mayoría de nosotros escribe más bien hacia ese lado puede que sea porque las puras antípodas de la poesía son el lugar común, la frase hecha, el discurso conservador. Lo contrario de la poesía es la idea heredada, el pensamiento único.

La poesía es una forma de pensamiento lingüístico de algún modo afín a la filosofía pero que desactiva un poco los procesos lógicos en favor de otros más intuitivos e irracionales. Se interna en el conocimiento por caminos alternativos a los de la razón que incluso pueden resultar aún más reveladores. Que es consciente de que, con las palabras, no se pueden construir solo figuraciones sino también cuadros abstractos de los que emanan uno u otro tipo de signos. ¿Acaso lo cognitivo no comprende también lo irracional, acaso la impresión no comunica? 

Lenguaje alternativo a los discursos del poder, la poesía es un código en el que no solo cuentan los centros denotativos de las palabras, sino sus límites y periferias, incluso los espacios vacíos entre ellas, las tierras de nadie. Cuando no es obligatorio ceñirse a una única acepción, apoyarse siempre en la misma línea. Como si una duda diera mejores respuestas, cómo encontrar exactitud en la imprecisión.

En la poesía, una forma de arte que precede a la cultura escrita, el contenido es contenido y, la forma, también.

Está más que demostrado que no existe lo que no se nombra. En la búsqueda artística, la fantasía es un buque expedicionario hacia nuevas subjetividades. Igual que la de Verne lo había llevado a adelantar tecnologías del futuro, también la aventurada libertad con que se mueven las palabras entre los versos crea espacio a nuevas combinaciones semánticas capaces de dar luz a realidades no pensadas. Nuevas posibilidades si hay nuevas maneras de decirlas.

La poesía renombra el mundo y, con eso, también lo transforma. Resignifica. Su radiante agencia política reside en que ensaya otras maneras de decir y, con ellas, de pensar la vida. La imaginación de la poesía puede ayudarnos a concebir nuevas tentativas, construir escenarios lógicos menos estrechos, modelos menos opresores para nuestras formas de ser y de sentir, porque ofrezcan posibilidades más amplias, diversas y hospitalarias.

Y es que el reto de la escritora es el de emprender un alegórico análisis sintáctico: bucear en las frases hasta describir cuáles son las relaciones internas que las sostienen y qué otras se podrían erigir. Qué conflictos estas ocultan y cómo podemos desvelarlos y compartirlos; qué formas de poder las sustentan y, aún más, quiénes las mantienen.

Si revelar los mecanismos de poder que soportan el sistema (digo sistema y pronuncio también aparato discursivo) es el primer paso para que podamos ponerlos en jaque, a través de nuevas dicciones se vehiculizará el poder de cambio de la poesía.

Así el poema señala, saca a la luz lo que andaba entre sombras. Le habla a quienes les resultan estrechos los márgenes de la realidad diseñada. Pone debates sobre la mesa y traza plataformas mentales desde las que instituir nuevos conceptos, patrones menos gastados, nuevas formas identitarias.

Por eso es tan deseable una poesía que perturbe, que incomode. Que haga tambalear las certezas, ideas de segunda mano; que cuestione. Porque no queremos limitarnos a espejar constantemente el mundo y lo que nos vomita encima. Queremos que nos dé alas, rutas, casa. Por eso, justo por eso, la herramienta de lo poético.

La poesía es fundamental porque los otros lenguajes (el cotidiano, el científico, el técnico, hasta el filosófico) no alcanzan de todo a abordar, procesar e interpretar el mundo de un modo tan completo y poliédrico. Por eso precisamos también de la aproximación que el lenguaje poético puede practicar, cuando menos complementando a los otros y sobre todo allí donde aquellos no llegan. La poesía opera, más en concreto, una indagación mediante otras herramientas, a través de otros canales capaces de activar facetas humanas igual de interesantes y reveladoras que la razón.

De igual modo que una novela puede trasladarnos a otros tiempos, ponernos en los zapatos de quienes viven en otros lugares, la poesía nos coloca en la piel emocional del otro. Trabaja nuestra educación sentimental y de algún modo nos prepara para manejar nuestras emociones. He aquí una de las formaciones más importantes para el ser humano. Defensa inmunitaria, asidero, amparo. Favor.


Poeta, editora, traductora, ensayista y una premiada gestora cultural, Yolanda Castaño (Santiago de Compostela, 1977) dirige su propia Residencia Literaria en A Coruña, además de –desde 2009– talleres de traducción poética, festivales de poesía y ciclos mensuales de lecturas, siempre con poetas gallegos e internacionales. Con más de 30 años de trayectoria, ha publicado ocho libros de poesía en gallego (con traducciones al castellano en Visor Libros), volúmenes en inglés, francés, italiano, griego, catalán, asturiano, serbio, polaco, esloveno, macedonio y armenio, además de poemas en otras treinta lenguas. Es también autora de siete poemarios para público infantil, obras firmadas como editora, estudiosa de la poesía gallega, biógrafa de poetas, ensayista y traductora.

 

Premio Nacional de Poesía 2023, dos veces Premio de la Crítica Española (en 1998 y 2022), Premio de la Cultura de Galicia 2023, Premio Afundación, Premio Miguel González-Garcés de Poesía, Premio de Ensayo Ramón Piñeiro, Premio El Ojo Crítico, “Gallega del Año” 2023 o Autora del Año para las Librerías de Galicia entre otros galardones, ha recibido becas como autora en residencia en centros de Grecia, Alemania, China, Escocia, Finlandia, California, Turquía, Francia, Andalucía y Galicia, además de haber mostrado su trabajo en más de cuarenta países de Europa, América, África y Asia. Ha fusionado poesía con otros lenguajes creativos (plástica, música, audiovisual, danza, cómic, cine en 360o, arquitectura y hasta cocina). Sus más recientes títulos son la traducción al castellano de su primer libro de ensayo –“Economía y poesía: Rimas internas” (Páginas de Espuma, 2025)– y “A falsa autónoma” (Xerais, 2025), su más reciente poemario, cuya versión bilingüe se encuentra ya en la imprenta  de Visor con vistas a esta primavera de 2026 como “La falsa autónoma”.

 

Última actualización: 02/03/2026