La creación poética: cuerpo y revelación
Por: Marisol Vera Guerra
...se ha puesto la luna
y las Pléyades; es media noche,
y transcurre tiempo.
Y yo, sola, me acuesto.
Safo
(Traducción de Mauricio López Noriega)
Para hablar de la creación poética recurriré a dos elementos que han signado mi camino literario y que gozosamente he hallado en la obra de otras mujeres: la corporalidad y los afectos.
Mis hallazgos han ido por la ruta de las afinidades en bibliotecas, librerías, recitales y sueños (los sueños lúcidos de un ojo o un órgano que salta), y así, he dialogado con voces como la de Sylvia Plath (EE. UU.), María Auxiliadora Álvarez (Venezuela) o Gloria Gervitz (México). Cada una de ellas ha representado ruptura y deconstrucción en una etapa de mi desarrollo vital. Una nueva forma de mirarme ante el espejo y de moldear el lenguaje.
Sylvia me hizo pensar en el cuerpo como escenario de la revelación y en el yo como un personaje que puede representar la tragedia cotidiana con mordacidad, belleza y precisión de cirujano.
María me mostró que el lenguaje es como una culebra que se alarga en el río, se rompe, se reinventa, se nombra a sí mismo desde ángulos insospechados para denunciar o amar.
Y Gloria me enseñó a migrar entre el olvido y la memoria, a suavizar las fronteras entre el ser y el otro, porque los poemas crecen por dentro como árboles.
Y aunque son muchas más las poetas que he leído, las convoco a ellas tres en mi cosmogonía personal porque sus obras me permiten sumergirme en una dimensión psicológica que percibo como infinita: si bien no puedo descifrar el gran misterio que es el arte poético, tengo la sensación de que me aproximo al entendimiento profundo de las cosas.
Si busco en mi experiencia personal un instante situado en la dimensión de lo poético, prácticamente cualquier momento tiene ese potencial (tanto por la capacidad misma del “lugar común” de ser resignificado, como por mi hábito de entrar al terreno de las ensoñaciones sin salirme de la vigilia), sin embargo, voy a referirme a uno muy concreto, ocurrido hace poco menos de 18 años, en la terminal de autobuses de Tampico.
En cierta ocasión, cuando volvía de la casa de mis padres, me encontré de frente a la poeta Gloria Gómez Guzmán (ggg). Nunca habíamos intercambiado un saludo y, a pesar de vivir en la misma ciudad, no estoy segura de que nos hubiésemos visto en persona. Sin embargo, al momento en que nuestras pupilas como dos peces de obsidiana cortaron el aire, nos sonreímos. Nos dimos un abrazo como si hubiésemos sido viejas amigas. Ahora que escarbo en el pozo de la memoria, con esta mano que escribe (un poco rota y curvada bajo el peso de los relojes), pienso que fue la poesía que habitaba en nosotras la que se abrazó aquella tarde.
Uno escribe / porque / no hay ocupación más torpe y desdichada / que vivir, me habían dicho los versos de Gloria, en cierta página ahora tatuada en mi memoria. Y también: No me avergüenza ser esta que soy / desolada y feroz.
La poesía, en muchos momentos de mi juventud, fue lo que me ayudó a caminar sin aspavientos por el mundo, asumiendo mi feracidad de gato, de luna creciente en un cielo que parecía imposible de abarcar. (La manifestación perfecta de esta sensación la hallé por primera vez en el poema “Primero sueño”, de Sor Juana, cuya alma se embarca en la profundidad de la noche tratando de percibirlo y entenderlo todo).
Descubrí, después, en la medianía de mi edad que esa desolación, paradójicamente, puede compartirse y transfigurarse cuando las almas expresan su destino. (Entiéndase por alma el complejo psicológico de nuestra individualidad y el destino como aquello que podemos llegar a ser).
Esta es, entonces, mi reinterpretación de aquel momento fugaz en que encontré a Gloria Gómez en la central de autobuses (un recuerdo cada vez menos preciso y más mitológico, inexplicable desde la racionalidad) donde la Poesía se reconoció a sí misma en la otra: Asistimos, así, a la cualidad performática del poema. Recuperamos el poder de la palabra como organismo vivo con voluntad propia.
La palabra que es, al mismo tiempo, imagen, música y posibilidad.
Lo expuso de manera descarnada y brutalmente honesta, en su libro Borderlands, La Frontera, la poeta chicana Gloria Anzaldúa: con imágenes domo mi miedo, cruzo los abismos que tengo por dentro.
La poesía es el primer lenguaje del cosmos. Y a él trato de volver a través de mi propia corporalidad y de los afectos que voy sembrando en el mundo; a veces cosecho los que otras poetas sembraron antes de mí. Pero, en un continuo acto de gratitud, trato de dejar semillas, escamas o huellas para quien ahora me lee y desea cultivar sus propios poemas.
Guadalupe, Nuevo León, México, 9 de marzo de 2026
Marisol Vera Guerra nació en Ciudad Madero, México, en 1978. Directora de la editorial independiente Ediciones Morgana. Ha publicado 16 libros en México, Estados Unidos e Italia, entre ellos: Afuera cantan las cicatrices de un árbol (Voz Lírica, 2025), con el que obtuvo el premio Nacional de Poesía Alma Karla Sandoval, y El cuerpo, el yo y la maternidad, proyecto beneficiado por el Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León (CONARTE) para exponerse en Venecia, en 2019, y publicado por la Universidad Autónoma de Nuevo León en 2022. Su libro Imágenes de la fertilidad, canciones al hijo del viento, fue escrito con apoyo del Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico (PECDA), Tamaulipas, 2010, y publicado por el Instituto Tamaulipeco para la Cultura y las Artes en 2016. Desde 2011 ha sido promotora de lectura y tallerista a través de CONARTE, la SEP, la UNAM SA y otras instituciones.
Su obra ha sido incluida en antologías y revistas literarias de varios países, entre las más recientes: Latino Book Review, Chrysalis (El Paso Community College) y Ærea. Revista Hispanoamericana de Poesía (RIL Editores / University of Georgia), así como en la Página de la Academia Mexicana de la Lengua. Entre otros foros, ha participado en el XV Festival internacional de poesía POEMA RÍO, Barranquilla, Colombia, 2022; XXX Feria Internacional del libro de La Habana, Cuba, 2022; II y III Feria del Libro en Español de la UNAM San Antonio, USA, 2024-2025. Fue una de las ganadoras del Concurso Internacional de Poesía Altino, Italia, 2020. Primer lugar en el 2º concurso binacional de cuento Francisco Javier Estrada, 2023. Actualmente es becaria del PECDA Nuevo León en la disciplina de Literatura, categoría: Creadores con trayectoria.
Poeta invitada mediante convocatoria para participar en el 36° FIPMed.