Creación poética: un viaje a través del verso vietnamita
Por: Võ Thị Như Mai
Para mí, la poesía vietnamita siempre ha sido un archivo vivo de historia, memoria y sentimiento humano. Desde antiguos versos populares transmitidos a través de generaciones, hasta el verso libre contemporáneo que se atreve a cuestionar y transformar, la poesía vietnamita refleja tanto la resistencia colectiva como la vulnerabilidad individual. Viviendo en Australia, aunque profundamente arraigada en la cultura literaria vietnamita, a menudo experimento la poesía como un espacio de doble pertenencia. La distancia no ha debilitado mi conexión; al contrario, ha agudizado mi escucha. Me permite escuchar la poesía vietnamita no sólo como herencia, sino como una voz que continúa buscando el diálogo con el mundo exterior.
Los orígenes de la conciencia poética vietnamita se remontan a la civilización Đông Sơn, alrededor del año 500 a. C. Los tambores de bronce de esa época, tallados con imágenes de rituales, danzas, adoración al sol y vida comunitaria, sugieren un mundo en el que la música, la poesía y la espiritualidad eran inseparables. Mucho antes de que la poesía se escribiera, se cantaba, se interpretaba y se encarnaba. Siglos después, con la influencia cultural china en Vietnam, las formas poéticas reguladas derivadas de la poesía Tang entraron en la vida literaria. Estas formas impusieron reglas estrictas de tono, rima, número de sílabas y estructura antitética. Si bien representaban el refinamiento académico y la disciplina intelectual, también reflejaban la jerarquía social. Sin embargo, incluso durante este período, la expresión vernácula continuó prosperando, asegurando que la poesía permaneciera conectada con la experiencia vivida, el humor, el trabajo, el amor y la pérdida.
Una transformación decisiva se produjo con el surgimiento del chữ Nôm en el siglo XIII. Al adaptar los caracteres chinos a la fonética vietnamita, los poetas adquirieron la libertad de expresar la sensibilidad vietnamita en su propia lengua. Este cambio, permitió el florecimiento de formas poéticas nativas como el lục bát y el song thất lục bát. Sus rimas entrelazadas, su equilibrio tonal y su fluidez rítmica crearon una poesía que era a la vez oral y literaria, narrativa y lírica. Obras como El cuento de Kiều, de Nguyễn Du, demuestran cómo la maestría técnica puede coexistir con la inmediatez emocional. Cada verso está cuidadosamente medido, pero la voz se mantiene íntima y humana, capaz de albergar tragedia personal, reflexión moral y crítica social dentro de una estructura musical que parece casi inevitable.
La musicalidad de la poesía vietnamita es fundamental para su identidad. A diferencia de las tradiciones poéticas que se basan en el acento o la longitud de las sílabas, la poesía vietnamita se define por la armonía tonal. Los tonos planos y agudos interactúan para crear cadencia, resonancia y colorido emocional. El ritmo, el nhịp o điệu, surge de las pausas, la respiración y la textura sonora de las palabras. El ca dao folclórico rebosa de onomatopeyas, reduplicaciones e imágenes extraídas de la vida cotidiana, permitiendo que la naturaleza y la emoción humana se comuniquen. La poesía clásica evoca vastos paisajes emocionales a través de imágenes contenidas, mientras que los poetas modernos experimentan con el ritmo como una fuerza viva y elástica. Incluso cuando la forma se relaja, la conciencia musical permanece, guiando la respiración del poema.
Como poeta vietnamita contemporánea residente en el extranjero, me encuentro en la encrucijada de la tradición y la innovación. La disciplina de las formas clásicas enseña paciencia, atención y respeto por el linaje. El verso libre ofrece libertad, intuición e inmediatez. Ambas son necesarias. Una me ancla en la historia; la otra me permite responder al momento presente. Este equilibrio refleja mi propia realidad vivida. Trabajo a tiempo completo, y el tiempo a menudo escasea, pero sigo traduciendo, publicando, antologizando y recitando poesía vietnamita en festivales internacionales, siempre que puedo. Mis esfuerzos pueden ser modestos, pero se sustentan en la profunda convicción de que la poesía se desarrolla a través del compromiso, no de la conveniencia.
La poesía vietnamita siempre ha mantenido una tensión productiva entre estructura y resistencia. Obras clásicas como Chinh Phụ Ngâm, Cung Oán Ngâm Khúc y Truyện Kiều, revelan una artesanía meticulosa a la vez que cuestionan discretamente las normas sociales y la moderación emocional. Poetas como Hồ Xuân Hương, Nguyễn Khuyến, Trần Tế Xương y Bà Huyện Thanh Quan, rompieron las reglas formales con sátira, ironía y una profunda introspección. Su obra demuestra que, incluso dentro de marcos estrictos, la poesía puede expresarse con audacia. Esta tensión persistente entre orden y libertad, sigue influyendo en mi forma de leer y escribir poesía hoy en día.
Antes de 1975, la poesía vietnamita se vio impulsada por dos poderosas corrientes. El movimiento de la Nueva Poesía (1932-1945) abrazó el romanticismo, el modernismo y la influencia occidental, mientras que la poesía de resistencia (1945-1975) expresó la lucha colectiva y la identidad nacional. Figuras como Xuân Diệu, Huy Cận, Hàn Mặc Tử, Lưu Trọng Lư y Thế Lữ, transformaron el lenguaje poético sin separarlo de la sensibilidad vietnamita. En el sur, movimientos como Sáng Tạo fomentaron la experimentación y la imaginación. Estos desarrollos me recuerdan que la poesía prospera cuando se arriesga a la transformación, cuando se atreve a imaginarse de nuevo.
Abordar la recepción crítica de la Nueva Poesía, particularmente en el sur de Vietnam, revela un diálogo vibrante entre la teoría y la experiencia vivida. Críticos y poetas exploraron el romanticismo, el simbolismo, el surrealismo, el psicoanálisis y el existencialismo, rastreando cómo la emoción personal se entrelaza con el contexto cultural. En poetas como Hàn Mặc Tử, Chế Lan Viên, Nguyễn Bính y Quách Tấn, veo cómo la poesía puede albergar tanto la agitación interior como la resonancia colectiva. Esta complejidad multidimensional es lo que me sigue atrayendo a la poesía vietnamita, tanto como lectora como escritora.
Después de 1975, la poesía vietnamita entró en un período de profunda transición y desafío. En el contexto de la posguerra, cuando la sociedad tuvo que afrontar pérdidas prolongadas, agitación social y la necesidad de sanación tanto material como espiritual, la poesía dejó de ser principalmente una voz de alabanza o idealización. En cambio, se convirtió en un testigo silencioso de la vida cotidiana. La poesía registró los ritmos lentos y tentativos de la gente después de la guerra, sus ansiedades cotidianas, sus preguntas sobre el sentido de la existencia y el lugar del individuo en una historia colectiva. Cuando las reformas de Đổi Mới de 1986 abrieron Vietnam al mundo, la poesía comenzó a transformarse con mayor fuerza, buscando nuevos modos de expresión y abriéndose cada vez más a la experimentación y la libertad creativa. Las generaciones anteriores aportaron profundidad filosófica, experiencia vivida y la quietud moldeada por el tiempo, mientras que los poetas más jóvenes se adentraron en la poesía con un espíritu de compromiso y audacia, dispuestos a traspasar y difuminar las fronteras del género. Al leer a través de las generaciones, percibo claramente que la poesía vietnamita está en constante diálogo consigo misma, un flujo continuo en lugar de una tradición confinada a formas fijas.
Al comenzar la década de 2020, la poesía vietnamita en el extranjero se ha convertido en un espacio abierto, dinámico y polifónico. La poesía ya no gira únicamente en torno al exilio o la nostalgia por la patria, sino que se expande hacia realidades más complejas de la vida contemporánea: identidades híbridas, fricción cultural y la experiencia de vivir entre múltiples idiomas y sistemas de valores. Surgen nuevas voces con sensibilidad posmoderna, perspectivas queer y feministas, y profundas reflexiones sobre la raza, el género, la memoria y la sensación de vivir "en el medio". La poesía en este espacio no intenta definir la identidad en términos rígidos; en cambio, abraza la incertidumbre, la contradicción y el movimiento constante. Las plataformas literarias independientes y los espacios editoriales pequeños pero persistentes funcionan como puentes, permitiendo que la poesía vietnamita cruce fronteras geográficas y llegue a lectores en diversos contextos culturales. Al leer estas obras, me siento anclada en una corriente familiar y profundamente consciente de mi propia fragilidad en un mundo en constante cambio, uno en el que la poesía vietnamita lleva su pasado hacia adelante mientras se adentra en el presente con cautela y determinación.
Mi rol como conectora cultural se ha forjado a través de estos mismos movimientos. He llegado a comprender que la literatura no siempre llega lejos mediante grandes estrategias o poder institucional, sino que a menudo comienza con esfuerzos individuales, silenciosos, pacientes y sostenidos. Para mí, la traducción no es simplemente la transferencia de significado de una lengua a otra; es un acto de preservación: preservar el ritmo, la memoria y el aliento cultural que impregna cada verso. A través de la traducción, la publicación, la presentación y las lecturas de poesía en vivo en eventos literarios internacionales, espero que la poesía vietnamita pueda existir como una presencia viva, capaz de diálogo, resonancia y conexión, en lugar de limitarse a un "patrimonio" estático destinado únicamente a la exhibición.
En los últimos años, a medida que la literatura vietnamita ha ganado gradualmente mayor atención internacional, he sentido que se está produciendo un cambio lento pero seguro. Esto no es un punto final, sino un umbral. La literatura vietnamita está entrando en el debate global con creciente confianza, aunque aún requiere cuidado y responsabilidad a largo plazo. Escritores, traductores, editores y lectores comparten un papel en sostener este viaje. Me incorporo humildemente a este flujo colectivo, plenamente consciente de los límites del tiempo y de las circunstancias personales, pero sigo creyendo que la poesía, interpretada con sinceridad y paciencia, puede trascender fronteras, conectar historias fragmentadas y recordarnos que, más allá de las diferencias, los seres humanos compartimos un lenguaje común de sentimientos y el deseo de vivir con sentido.
Võ Thị Như Mai (Mai White), de origen vietnamita, reside en Australia Occidental. Es autora de cinco poemarios y diez libros bilingües, y editora de cinco antologías, dos de las cuales tuvieron tiradas superiores a 500 ejemplares cada una.
Ha participado en eventos literarios internacionales, como el Festival de Literatura Minangkabau (IMLF) 2025, el 8.º Festival Internacional de Poesía FeminİSTANBUL en Estambul (noviembre de 2025) y el 11.º Congreso Internacional de Escritoras que Escriben en coreano, en 2025.
Mai comenzó su carrera como profesora de secundaria en Vietnam antes de mudarse a Australia para cursar estudios superiores. Tiene una Maestría en Educación y una Maestría en Literatura y cuenta con más de veinte años de experiencia docente a tiempo completo en Australia Occidental. Es la fundadora de THE RHYTHM OF VIETNAM, una plataforma que promueve a escritores vietnamitas e internacionales, y trabaja como reportera para MULTICULTURAL PRESS.COM.AU, destacando las perspectivas multiculturales en la literatura.
En mayo de 2025, recibió un Premio a la Excelencia del Consulado General en Australia por su contribución a la preservación y promoción de la lengua y el patrimonio literario vietnamitas a nivel internacional. Su poesía y su trabajo editorial reflejan su dedicación al intercambio cultural, la educación y la comunidad literaria global.