Poesía para expresar lo difícil
Por: Karlo Mila
Deseo iniciar este ensayo agradeciendo a la Dra. Elba Ramírez, por traducir amablemente mi obra al español. Le estoy profundamente agradecida. Es la primera vez que mi obra se traduce a esta lengua y se siente muy especial. He seleccionado deliberadamente una amplia gama de poemas que abordan diferentes temas y tonos, reflejando diversos aspectos de la vida sobre los que escribo.
Creo que, como poetas, estamos dispuestos a usar el lenguaje de forma concisa y emotiva, de modo que pueda ofrecer claridad y un sentido de solidaridad a los que sufren. No sólo para brindar solidaridad a través de la experiencia, sino también, liberarnos.
Usaré poesía para expresar lo difícil y decir la verdad al poder. Esto se evidencia claramente en “Bombas de trauma”, poema escrito en el Festival de las Artes del Pacífico Sur y presentado en Hawái. Este poema confronta la historia de la colonización en la región del Pacífico y la vincula con el pensamiento racista contemporáneo. Tengo otro poema largo similar (no incluido en las traducciones) que se leyó en el Foro Comunitario de jefes de Gobierno de la Commonwealth, en 2019. El académico Matthew Waites escribió sobre el evento de la Commonwealth: «Se produjo un momento asombroso cuando la poeta Karlo Mila —de ascendencia tongana, samoana y europea, y originaria de Nueva Zelanda (Poetry Foundation, 2022)— fue invitada a hablar inmediatamente después de Theresa May y Bill Gates; el público, de repente, se conmovió:
Por cierto, hemos entrado a este / extraño jardín / en esta ciudad, / epicentro del epitafio,
/ epítome del imperio. / Las piedras en las plazas / nos recuerdan / que todos morimos por esto. / Los monumentos de guerra murmuran / números, no nombres. / Traemos a nuestros muertos con nosotros /
y ya están aquí. / No solo los marcados en mármol. / Sino nuestros ancestros, / los habitantes originales / de las tierras “descubiertas”. / Quienes yacen en tumbas sin nombre / y masacres no mencionadas, / en batallas de las que no se habla. /
En guerras no enseñadas / Los llevamos como piedras / en nuestros cuerpos. / Ellos también contribuyen a esta comunidad. / (Mila, 2020, pp. 185-188) (Waites, 2024, pp. 223-224).
Más recientemente, me he encontrado escribiendo poesía sobre la Doctrina del Descubrimiento. Las Naciones Unidas explican que esta es la Doctrina según la cual, «por ley e intención divina, los países cristianos europeos obtuvieron poder y derechos legales sobre los pueblos indígenas no cristianos, inmediatamente después de su “descubrimiento” por los europeos».
Por mi próxima venida a Colombia, sentí una gran tentación de escribir un poema sobre «El Requerimiento», el requisito español de 1513. Su texto me resulta muy impactante: “…Entraremos con fuerza en vuestro país y os haremos la guerra por todos los medios posibles, y os someteremos al yugo y la obediencia de la Iglesia y de Sus Altezas; os capturaremos a vosotros, a vuestras esposas y a vuestros hijos, y los esclavizaremos, y como tales los venderemos y dispondremos de ellos según lo ordenen Sus Altezas; y nos apoderaremos de vuestros bienes, y os causaremos todo el daño y perjuicio que podamos, como a vasallos que no obedecen, que se niegan a recibir a su señor, que se resisten y lo contradicen; y manifestamos que las muertes y pérdidas que de esto se deriven serán culpa vuestra, y no de Sus Altezas, ni nuestra, ni de estos caballeros que vienen con nosotros.”
Al leer esto, puedo ver la fuente del racismo que tiene un legado perdurable y una energía continua. Veo cómo este racismo se internaliza (intencionadamente), de modo que la culpa se encuentra dentro de uno mismo. Me produce un dolor inmenso y, sin embargo, me libera. Me siento fortalecida al comprender este doloroso legado, porque me brinda la información suficiente para entenderlo. Así, no puede dañarme sin que yo sepa cómo ni por qué. El poema “Bombas de trauma” alude a incidentes ocurridos en Oceanía que, de forma colectiva y acumulativa, crean un legado de trauma, despojo y deshumanización. Creo que rastrear las genealogías hasta el origen de las heridas es parte de nuestra sanación.
He incluido en esta colección el poema “Proyecto de Ley sobre los Principios del Tratado de Waitangi”, leído en el Parlamento como parte de un proceso de la Comisión Selecta. Se trató de una presentación oral al gobierno en oposición al Proyecto de Ley de Principios del Tratado. Aunque contiene muchas referencias a Nueva Zelanda que resultan desconocidas, espero que pueda leerse en el contexto de luchas similares.
El Tratado de Waitangi fue firmado entre la Corona británica y los líderes maoríes en 1840, para establecer acuerdos claros sobre cómo los colonos y los pueblos indígenas podrían coexistir de forma cooperativa y pacífica. Este acuerdo fue incumplido, ignorado e incluso anulado por el gobierno neozelandés, una vez que la población de colonos superó en número a la de los maoríes. Sin embargo, nuestro pueblo indígena ha trabajado incansablemente, de generación en generación, de diversas maneras y en múltiples frentes, para que este Tratado ocupe el lugar que le corresponde como pacto fundamental de esta nación. Es un documento constitucional que establece la agenda y las expectativas sobre cómo funcionará esta nación y que define los derechos y responsabilidades de todos los que viven aquí.
En 1975, se creó un tribunal gubernamental para examinar los hechos históricos y las violaciones del Tratado. Este tribunal tenía la facultad de admitir errores, disculparse y ofrecer reparaciones en aras de la justicia y la reparación. Estas reparaciones no pueden compensar plenamente el daño causado y distan mucho del equivalente al valor actual de lo expropiado. Sin embargo, se ha producido una fuerte reacción política, una considerable desinformación, ignorancia deliberada e incitación al miedo. El racismo ha sido explotado por políticos que perciben, con razón, que los derechos indígenas impedirán la explotación corporativa de nuestros recursos naturales y obstaculizarán la venta de nuestros bienes estatales, de propiedad colectiva.
Ha sido una época políticamente brutal para vivir en Aotearoa. El poema “Las personas sensibles están cayendo” habla de este sufrimiento. En 2025, edité un libro electrónico comunitario gratuito titulado “Palabras de lucha para tiempos de desesperanza”, lanzado en Waitangi el Día de Waitangi, que reúne voces poéticas maoríes y del Pacífico, acerca de esta experiencia. Puedes acceder a una copia gratuita escribiendo a: [email protected].
Gran parte de mi obra se ha centrado en educar compartiendo información valiosa —aunque a menudo oculta o marginada— que nos permita comprender nuestro contexto sociohistórico. Sé que tengo un papel como poeta: usar mi voz y la poesía para educar, concientizar, sensibilizar y participar políticamente en tiempos de tanta desinformación. Todos tenemos poca capacidad de atención. La poesía puede condensar la historia compleja en unos pocos versos impactantes que dejan huella de forma rápida y poderosa. Aunque no he incluido poemas sobre la crisis climática aquí, he utilizado la poesía como medio para comunicar ciencia y datos que quizá la gente no quisiera saber. He escrito y curado cortometrajes de poesía digital llamados “Voces del Pacífico”, que formaron parte del colectivo artístico Mana Moana y se enviaron a la COP26 en Edimburgo. Siento que es parte de mi trabajo como poeta. https://www.pasifikavoices.com/
Vivimos en una época de policrisis, bajo el colapso de la modernidad. Heredamos sistemas de extracción, explotación y separación insostenibles y en decadencia, que despojan de vitalidad al mundo natural y nos deshumanizan. No es fácil vivir en la anglosfera —en Oceanía—, que ha ignorado la sabiduría y los saberes indígenas que se han gestado aquí por milenios. Este podría haber sido mi derecho de nacimiento. Sin embargo, gran parte de ello ha sido sistemáticamente destruido, desmantelado, demonizado y devaluado.
Gran parte de mi poesía habla del poder de las formas indígenas de ser y de ver el mundo, y del poder de regresar a la inteligencia ancestral oceánica. Veo con claridad que la cosmovisión occidental ortodoxa carece de ideas para avanzar de manera sostenible hacia un futuro pacífico y equilibrado.
Por muchos años, he estudiado las lenguas indígenas de la parte del Pacífico de donde provengo. He dedicado mi carrera a revitalizar el conocimiento indígena específico de la región de Oceanía, en particular de mis islas ancestrales de Tonga y Samoa.
Siguiendo una fórmula inspirada en Paulo Freire, mi investigación postdoctoral consistió en recopilar sistemáticamente conceptos y arquetipos culturales definitorios, conocimientos proverbiales relacionados y narrativas definitorias, y trabajar con artistas y ancianos para reintroducirlos en nuestra vida cotidiana. Busqué los hilos conductores de filosofías, éticas y valores similares presentes en las islas de Oceanía. Tras consultar cuidadosamente con las comunidades del Pacífico a las que pertenezco, reconstruimos sistemáticamente estos hilos en un acervo de conocimiento accesible que incluye imágenes, investigaciones y traducciones para quienes buscan conectar con nuestro legado cultural. Con psicólogos y facilitadores de liderazgo experimentados, implementamos esto en programas de liderazgo, desarrollo profesional y salud y bienestar del Pacífico, que se han llevado a cabo durante muchos años. La esperanza es despertar y aprovechar la comprensión ancestral en nuestra vida profesional y personal cotidiana. Este esfuerzo y movimiento, llamado Mana Moana, influye profundamente en mi trabajo creativo. https://www.manamoana.org.nz/
Desde mi primer libro de poesía, me han descrito como políglota. En mi poesía, recurro con frecuencia a diversas lenguas indígenas de Oceanía, ya que no existe un equivalente ni una palabra precisa en inglés. El poema “Mana”, incluido en esta colección, trata precisamente de la dificultad de traducir esta palabra al inglés. Su significado trasciende con creces lo que cualquier palabra inglesa puede expresar plenamente. Y está conectada a otra forma de comprender el mundo, donde diferentes cosas son posibles y probables.
Este otro universo —el que está influenciado por la inteligencia oceánica— siempre repercute en mi visión del mundo. Incluso en la “Guía del destilador de poesía”, que no se centra especialmente en la cultura, hago referencia a la “ihu” (la nariz de la tierra) y a cómo, una vez que la ves, no puedes dejar de verla. Esto alude al mundo natural, vivo, con alma y biosensible, que nuestros ancestros consideraban nuestro pariente. Habla de historias que escapan a nuestra comprensión, de lo trascendente y del gran misterio que está tan lejos del alcance del entendimiento humano.
La forma en que / algo que no puedes ver, / lo absorbe todo, / todo el tiempo.
Otros poemas de esta colección realizan una labor similar: “Tu gente se reunirá a tu alrededor” y “El campo”. Esta multidimensionalidad indígena y esta visión del mundo contrastan completamente con el materialismo científico secular que aprendí en la escuela en Aotearoa/Nueva Zelanda. Pero para mí, es increíblemente vital. Desde muy joven, mis experiencias vitales han estado marcadas por encuentros con otro plano que, según los sistemas de conocimiento occidentales, sólo puede interpretarse como patología, fantasía o blasfemia. Sin embargo, mi sistema de conocimiento ancestral poseía un lenguaje y paradigmas que permitían comprender mis experiencias, fundamentadas en otra epistemología.
Ser patologizada por el modelo médico, recibir diagnósticos erróneos, ser tratada a la fuerza con medicamentos inadecuados y de maneras que limitaron la plenitud de mi vida ha sido muy duro. Sé que esto le ha sucedido a muchas otras personas. Algunas experiencias son tan dolorosas y complejas que sólo puedo expresarlas a través de la poesía. He incluido dos poemas para mis hijos en esta colección que abordan algunas de estas experiencias difíciles. Son los únicos poemas que he escrito para ellos desde su nacimiento, y sin embargo, me parecen contener toda una vida de sentimientos. Ese es el don de la poesía.
La última obra de esta colección traducida es una oda al don de la poesía. “Guía del destilador de poesía” plasma lo que la poesía significa para mí y sobre cómo influye en mi vida. Tuvimos algunos problemas con la traducción al español porque la palabra “spirits” tiene un doble significado en inglés (tanto de licor como de lo espiritual). Este doble significado me parece vital para el poema, porque para mí los poemas son como espíritus. Los poemas tienen su propio “mauri/mauli” o esencia espiritual, que deja una huella energética única en el mundo.
Todos estos poemas llevan algo de mi mauli, y también tienen el suyo propio. Se los ofrezco con un espíritu de amorosa generosidad. Quizás sea una selección inusual de poemas, pero son algunos de mis favoritos. Es muy difícil elegir sólo veinte. He incluido algunos poemas de amor, para equilibrar. Cada poema forma parte de una historia mucho más grande. Espero que esta colección les permita comprender mi propia historia y que resuene con la suya. Gracias, Mālō ‘aupito.
Kalor Mila nació en Rotorua en 1974 y creció en Palmerston North, Nueva Zelanda. Es una destacada poeta, académica y activista neozelandesa de ascendencia tongana, samoana y europea. Su obra es fundamental en la literatura contemporánea del Pacífico, centrada en la identidad de la diáspora pasifika y las realidades políticas y personales.
Obtuvo un doctorado en Sociología por la Massey University. Su investigación se centra en la salud y el bienestar de las poblaciones del Pacífico nacidas en Nueva Zelanda. Además de su labor literaria, es directora de Programa de Mana Moana en Leadership New Zealand, donde utiliza el conocimiento ancestral del Pacífico para el liderazgo contemporáneo.
Algunos de sus libros de poemas publicados: Pez de ensueño flotante, 2005, ganador del premio NZSA Jessie Mackay al Mejor Primer Libro de Poesía; Un cuerpo bien escrito, en colaboración con la artista Delicia Sampero, 2008, y Diosa músculo, 2020, libro que explora temas de racismo, poder, amor y humanidad, nominado a los Premios Ockham del Libro de Nueva Zelanda.
Miembro de la Orden del Mérito de Nueva Zelanda por sus servicios a la comunidad del Pacífico y como poeta. Obtuvo la residencia de escritores Fulbright Pacific de Creative New Zealand, en 2015. Representó a Tonga en el festival Poetry Parnassus durante los Juegos Olímpicos de Londres 2012.