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La creación poética

Por: Andrew Gil

¿Para qué sirve un poema? ¿Por qué escribimos poesía? Entre tantos oficios útiles, elegimos ser poetas. Sería más sensato dedicarnos a una profesión rentable o a un pasatiempo práctico que pasar las noches corrigiendo versos que, en apariencia, no nos llevan a ninguna parte. Eso pensé más de una vez, mientras daba forma hasta el amanecer a los poemas de mi primer libro, Los Cantos de la cicuta, cuyo título nada tiene que ver con el veneno que bebió Sócrates, sino con el canto agridulce de la existencia.

Sin embargo, creo que la poesía es, a su manera, ese mismo sacrificio socrático: elegir la verdad —o el altruismo— antes que un camino “prometedor”. En lugar de estudiar ingeniería de software o cualquier disciplina que garantice un sueldo digno, uno termina buscándose la vida como profesor independiente, corrector de estilo o promotor de lectura en la biblioteca del barrio, por un pago que apenas alcanza para una cerveza con los amigos bohemios. O, peor aún, ofreciéndose como poeta en un recital donde ni siquiera te brindan el dinero para el pasaje de regreso a casa.

En mi caso, mis “discípulos” son los lectores: aquellos que esperan, de vez en cuando, un poema nuevo en las redes o que reciben con ilusión el libro que aún debo a una editorial independiente. Treinta mil pesos pueden parecer mucho por la obra de un poeta emergente, pero esa cifra no refleja el verdadero costo: horas de insomnio, dudas y la renuncia a caminos más cómodos.

La creación poética es, para mí, ese hermoso sacrificio del autor hacia la humanidad. Aunque a veces parezca que nada “útil” enseña ni le retribuye al poeta, transmite mucho y aporta a la belleza, que es la esencia misma de la literatura: una forma sutil de inmortalidad.

Aún recuerdo mis primeros intentos, cuando creía que la poesía se reducía a versos de amor cargados de lugares comunes, rimas reiteradas y sin ritmo verdadero. Qué avergonzado me sentiría hoy si tuviera que mostrarlos. La revelación llegó a los catorce años, cuando leí el libro: De la inquietud creciente, de mi profesora de español Ana Gilma Guerra Blandón. Descubrí entonces que la poesía también podía ser denuncia, inconformidad ante la injusticia del Estado y la desigualdad social.

Su poema “A usted, señor Presidente” me abrió los ojos:

¿Por qué responda doctor
se mofa de la humildad
y busca saciar su ego
con injusticia social?

¿Por qué señor presidente
es sordo ante lo veraz
y no disimula nunca
su odio a la libertad?

(Fragmento de “A usted, señor Presidente”, Ana Gilma Guerra Blandón, De la inquietud creciente, 2000)

Igualmente me impactó su relato poético “Infancia sin infancia”, que narra la vida de dos niños que se ganan el sustento vendiendo jugos y frutas en las calles:

Y… el muchacho de color, con sus grandes ojos pintados de un profundo negror, sus calzones como colador y su típica carretilla de una sola llanta adelante, hiere el silencio con su pregón:

¡Patilla! ¡Patilla! … Incansable.

¡Ey tú! … muchacho de ojos grandes… Tú que apenas comienzas tu existencia, madrugas con el sol día tras día, sin flaquezas, con el sudor a cuestas, dime: ¿qué futuro te espera? ¡Ah! ¿No sabes la respuesta? Bien sé que tu ¡Patilla! ¡Patilla! … Incansable te atormenta. Te atormenta porque de ella depende tu existencia.

(Fragmento de “Infancia sin infancia”, Ana Gilma Guerra Blandón, De la inquietud creciente, 2000)

Aquellos textos me enseñaron que la poesía es también la voz del pueblo, un grito de auxilio ante la precariedad que agobia a los menos privilegiados. Como afirmaba Miguel Hernández: “El poeta es viento del pueblo” (Viento del pueblo, 1937). Al igual que él, mi creación tiende a la denuncia social, pero también abraza los temas esenciales de la existencia. Así lo refleja este poema suyo, del Cancionero y romancero de ausencias:

Llegó con tres heridas:
la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.
Con tres heridas viene:
la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.
Con tres heridas yo:
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.

Por otro lado, como decía Jaime Jaramillo Escobar en Método fácil y rápido para ser poeta: “El poema nace, no se hace. Quiere decir que el poeta tiene que estar preñado. El poema hechizo es un muñeco de simple redacción”.

Llama “hechizo” a esa revelación que nos invade cuando estamos inspirados, esa epifanía que permite el nacimiento del poema. Así lo expreso yo en uno de mis poemas:

Una espada de hielo atraviesa el cráneo
con su larva de desprecio.
Como un aguijón en la panza
arden las mariposas del amor
al salir de la crisálida.
Es la tristeza
la que hace parir el verso.

(“Nace el poema”, Los Cantos de la cicuta, Andrew Gil, 2025)

En la creación poética no se puede forzar la palabra: hay que esperar ese chispazo, esa gravidez de la que habla Jaramillo. Otro poema mío lo ilustra:

Tras la evidente carencia
de una epifanía,
descansan las metáforas
y las imágenes.
Los ángeles duermen,
los poetas se desvelan.

(“Forzar la palabra”, Los Cantos de la cicuta, Andrew Gil, 2025)

En conclusión, la creación poética sí tiene una razón de ser: hace la vida más llevadera, tanto para quien escribe como para quien se reconoce en un verso ajeno. No todo consiste en aportar a la economía con oficios rentables. La labor del poeta es ser custodio de la palabra, un iluminado, un alucinado… pero, ante todo, un inmortal.


Andrew Gil nació en Medellín, Colombia, en 1989. Es poeta y gestor cultural, sus textos han sido publicados en diversas antologías poéticas. Es miembro de la Red de Creadores de Poesía de la ciudad de Medellín. Ha participado en varias publicaciones de la revista Lunario, del colectivo La Buerta de los Poetas (2016–2020); Contertulios, Ediciones Sepia, México (2024), Revista innombrable (2025), etc.

Los siguientes poemas se desprenden de su primera obra: Los cantos de la cicuta y otros poemas. Para el autor, la poesía es un canto que proviene del veneno agridulce de la existencia, ese don que le permite al poeta "parir versos" como forma de catarsis y resistencia ante la sociedad.

Es uno de los poetas invitados mediante la Convocatoria de la Revista Prometeo para participar en el 36º FIMed.

Última actualización: 2026-05-12